Una nueva encuesta realizada por Morning Consult y encargada por Bloomberg concluyó que más de un tercio de los beneficiarios del cheque de estímulo de 1.400 dólares que el presidente Joe Biden envió al Congreso para aprobar como medida ante la crisis por el virus PCCh, no lo necesita y por lo tanto lo ahorrará en lugar de gastarlo. Lo que implica un enorme gasto federal sin sentido financiado por los contribuyentes.

Según los resultados arrojados por la encuesta de Morning Consult, el 34% de los estadounidenses planea colocar el tercer pago en efectivo en ahorros, en lugar de inyectarlos en el mercado acorde al objetivo de la medida. 

En comparación, el 30% de los encuestados dijo que gastaría el dinero en comida, el 22% en vivienda y el 18% en deudas de tarjetas de crédito, estos últimos gastos son los esperados para este tipo de incentivos pensados exclusivamente para amortiguar situaciones concretas de crisis, en dónde las altas tasas de desocupación generan una retracción en el consumo y en consecuencia se produce un círculo vicioso que se traduce en cierres de comercios y aún más desocupación.

Pero, cuando este tipo de ayudas llegan a manos que no lo necesitan y en lugar de generar mayor consumo terminan en ahorro, sólo implica un gasto innecesario de los fondos federales que se traducen inmediatamente en inflación, lo que perjudica justamente a aquellos que más necesitan esos fondos. 

Según el análisis de Fox News sobre la encuesta, la proporción de personas que dijeron que tenían la intención de guardar el pago de estímulo fue mayor entre los encuestados más ricos, con el 41% de los hogares que ganan más de 100.000 dólares o más, asegurando que ahorrarán el dinero, junto con el 37% de los hogares que ganan entre 50.000 y 100.000 anualmente.

Hace casi un mes atrás, cuando el proyecto de Biden todavía no había sido presentado oficialmente, un grupo bipartidista de senadores presentó críticas contundentes contra la propuesta de la administración Biden respecto al plan de estímulo destinado a enfrentar la pandemia, sugiriendo a la Casa Blanca que está proporcionando demasiado dinero “a los estadounidenses de altos ingresos”.

El grupo de senadores bipartidistas, liderado por el demócrata Joe Manchin, criticó las medidas no solo por los montos exagerados, sino más bien por la mala distribución de ese dinero, ya que “implica un gasto federal enorme que puede ser desaprovechado totalmente si los fondos no llegan a las manos que verdaderamente lo necesitan”.

Contexto Inflacionario en EE. UU.

Tras la cancelación del proyecto del oleoducto Keystone XL, los productores de petróleo de EE. UU. han recortado la producción y en consecuencia han aumentado los precios en previsión de más regulaciones que provocarán una mayor caída del suministro de petróleo y un aumento de los precios de la gasolina. 

El precio minorista promedio de la gasolina en los Estados Unidos ahora es de 2,50 dólares por galón cuando el precio promedio durante el 2020 fue de 1,74 dólares. Desde que asumió Biden el precio del gas no paró de aumentar gradualmente. Y en caso de concretarse otro cierre como el del oleoducto Dakota, las consecuencias podrían ser terribles. 

Si el gobierno de Biden continúa su campaña contra oleoductos, fracking y producción de petróleo, los estadounidenses enfrentarán precios récord de gasolina en unos pocos años, lo que automáticamente se traduce en un proceso inflacionario que, sumado al despilfarro de los fondos federales y en una situación de alto desempleo como la actual, el futuro de los Estados Unidos podría ser catastrófico.

Andrés Vacca-BLes.com