Redacción BLesUna iniciativa para investigar las posibles actividades delictivas de la familia Biden, que incluye al presidente estadounidense, Joe Biden, presentada por la entidad de control gubernamental, Judicial Watch, supera las 300.000 firmas de personas que se adhieren a ella.

“Hay pruebas sustanciales, a partir de documentos y declaraciones de testigos, de que la familia Biden, incluido el presidente Joe Biden, puede haber estado involucrada en actividades delictivas que implican, entre otras cuestiones, a entidades extranjeras vinculadas a Ucrania y China”, explica Judicial Watch según Breitbart del 12 de julio. 

Asimismo, enfatiza en el hecho de que a pesar de que el FBI tiene documentos que involucran a los Biden en negocios internacionales multimillonarios, hay un conflicto de intereses que interfiere cualquier investigación transparente. 

“Debería nombrarse inmediatamente un abogado especial porque el Departamento de Justicia de Biden tiene un conflicto al investigar cualquier asunto que pueda implicar al presidente Biden o a su familia inmediata”, agrega Judicial Watch en la página que aloja la petición. 

Por lo menos desde el año 2013 se vienen rastreando actividades irregulares que podrían significar un aprovechamiento ilegal de las influencias del entonces vicepresidente de EE. UU., Joe Biden, y su hijo Hunter.

En ese año viajaron juntos a China, en el Air Force Two, y diez días después la pequeña empresa de Hunter recibe mil millones de dólares del régimen comunista chino, tal como explicó el presidente del Instituto de Responsabilidad Gubernamental (GAI, por la sigla en inglés) durante una aparición en 2019 con Sean Hannity, cita Breitbart.

Los múltiples negocios en los que también ha participado el hermano del presidente Biden, Jim Biden, se extendieron por muchos países del mundo, y a pesar de las reclamaciones y críticas aún ahora la Casa Blanca sigue protegiendo el más reciente de ellos: la venta de cuadros.

Sin entrar a determinar categorías estéticas, la administración Biden garantiza que no se conocerá el nombre de los compradores de las obras de arte producidas por Hunter Biden, cuyos precios rondan el medio millón de dólares. 

“Esta es una solución absurda”, dijo el autor Peter Schweizer, agregando: “La única manera de abordar estas cuestiones es con mayor transparencia, no con menos”. 

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Por otro lado, al menos desde el año 2015, el FBI tiene en su poder las presuntas pruebas que le suministró el informante, Dennis L. Montgomery, quien trabajó como contratista para los servicios de seguridad  y que en el 2013 decidió empezar a delatar todas las irregularidades que conoció durante la administración de Obama. 

Este informante habría entregado 47 discos duros que implican a los Biden en cerca de 10.000 páginas que incluían fotos y videos, del total de 600 millones de páginas recopiladas, según The American Report.org, del 25 de octubre. 

Montgomery se dio cuenta, de primera mano, que el poderoso sistema de vigilancia que él mismo había construido como contratista, THE HAMMER, era usado ilegalmente contra todo tipo de entidades y ciudadanos estadounidenses, incluidos los Hunter. 

“Todas las agencias federales fueron ‘hackeadas’ y su información reunida en la agencia, incluyendo a la Casa Blanca y a sus empleados”, indicó Montgomery.

Adicionalmente, el FBI al parecer dispone de copias de los discos duros conseguidos por el New York Post desde diciembre de 2020, en los que aparecen decenas de miles de documentos con más pruebas sobre las polémicas actividades de los Biden.

Pero el FBI no ha iniciado investigaciones sobre esos hechos, lo que pondría de relieve el argumento que expone Judicial Watch acerca de los conflictos de intereses que tendría la administración Biden, lo que haría necesaria la investigación independiente para la que solicita más firmas.

José Hermosa – BLes.com