Redacción BLes- La organización Just Facts (Sólo hechos) publicó un estudio el 8 de noviembre para cuantificar los votos ilegales de personas no residentes en las elecciones presidenciales en los estados en los que actualmente el presidente Trump desafía los resultados por irregularidades y fraude electoral, y llegó a la conclusión de que Biden recibió aproximadamente 165.000 votos ilegales.

El estudio concluye que: “Una gran cantidad de hechos muestran que hay amplias posibilidades de que los no ciudadanos voten ilegalmente y que aproximadamente el 16% de ellos votó en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012.” Y agrega: “Si este también fue el caso en los estados claves de 2020, donde Biden tiene actualmente pocas posibilidades de ganar, el número de no ciudadanos en estos estados y su preferencia por los demócratas pueden haberle dado a Biden suficientes votos fraudulentos como para que el ganador de las elecciones en general pase de Trump a Biden.”

El estudio de Just Facts un instituto de investigación y educación dedicado a publicar hechos exhaustivos, directos y rigurosamente documentados sobre cuestiones de política pública, se suma a la larga lista de tácticas fraudulentas usadas por el partido demócrata para robar las elecciones presidenciales.

Según el estudio, las cantidades de votos que obtuvo el candidato demócrata en los 7 estados claves son:

Arizona: 51,081
Georgia: 54,950
Michigan: 22,585
Nevada: 22,021
North Carolina: 46,21
Pennsylvania: 32,706
Wisconsin: 5,010

A estas cifras el estudio aplica un porcentaje aproximado del 30% de margen de error lo que nos da una cifra final de 165.000 votos de no residentes para Biden.

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Según la ley federal, todos los 51 estados requieren que solos los ciudadanos legales puedan votar en cualquier elección. Sin embargo, este requisito no se implementa en la práctica. Algunos estados solicitan licencias de conducir, facturas de servicios o resúmenes bancarios para anotar a los votantes en los padrones, pero estos documentos no prueban la ciudadanía de uno.

Sumado a eso, existen organizaciones criminales dedicadas a vender “paquetes” de documentos falsos que incluyen número de seguridad social, licencia de conducir, green cards etc. por lo cual se hace difícil implementar esta regulación con rigurosidad sin que haya un organismo federal dedicado específicamente a esto.

Los no residentes tienden a votar a los demócratas.

En 2016, cuando le preguntaron al ex presidente Obama si arrestarían a los no residentes o inmigrantes ilegales al votar, Obama no solo lo negó, sino que alentó a aquellos a votar:

“No es cierto. Y la razón es, en primer lugar, que cuando se vota, uno mismo es un ciudadano. Y no hay una situación en la que las listas de votación se transfieran de alguna manera, y la gente empieza a investigar, etcétera.”

De hecho, las promesas de fronteras abiertas, salud pública gratis para los inmigrantes ilegales, no ciudadanos, etc., son promesas que los demócratas hacen públicamente para atraer esta población de votantes ilegales a sus filas.

El estudio analiza el impacto que los votos de las personas no residentes tienen en las elecciones: el censo de 2019 estima que existen en los Estados Unidos unos 21.749.984 no ciudadanos. Si solo el 5% de ellos vota en una elección, en las elecciones de 2012 votó el 17%, implica millones de votos ilegales que pueden determinar el ganador cuando la diferencia es pequeña, como la que se puede ver actualmente en Georgia, Arizona y Wisconsin, donde los márgenes no superan los 20 mil votos entre ambos candidatos (sin tener en cuenta que millones de votos de Biden son cuestionables).

El autor del estudio también atacó diplomáticamente a los medios principales y las redes sociales como Facebook y Twitter que han hecho todo lo posible por mentirle al público de que no existen pruebas de fraude en las elecciones:

“Algunos medios de comunicación y “verificadores de hechos” han tratado de impugnar la realidad de que un número considerable de no ciudadanos votan en las elecciones de los Estados Unidos, pero una multitud de hechos de libros y revistas académicas han demostrado que sus argumentos consisten en nociones matemáticamente analfabetas, medias verdades y falsedades descaradas”.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com