La agencia de noticias Associated Press incluyó en la más reciente edición de su manual de estilo una “guía tópica” que afirma que “el género es un espectro, no una estructura binaria que consiste solo en hombres y mujeres” y califica como “un insulto” llamar a una persona por su nombre original.

Las noticias en inglés podrían cambiar para siempre. Por décadas, Associated Press ha sido la referencia de estilo para muchos medios mediante The Associated Press Stylebook, el cual en su última edición incluyó un manual trans para la prensa, es decir, una «guía tópica» para la cobertura sobre temas transgénero.

La agencia de noticias anuncia que alienta a los escritores a usar un «lenguaje imparcial» y a «evitar el falso equilibrio [al] dar una plataforma a afirmaciones o fuentes no calificadas con el pretexto de equilibrar una historia al incluir todas los puntos de vista”.

La plataforma National Review advierte que cuando Associated Press se vuelve «woke», muchos medios también lo hacen, debido al uso como referencia de su «guía tópica», que en este caso busca dictar la pauta sobre cómo dar cobertura a temas transgénero.

El término «woke» tiene su origen en la década de los 70, con la revolución sexual, pero sobre todo el consumo de drogas psicotrópicas. En nombre de una supuesta expansión de conciencia, las principales corporaciones de la actualidad pretenden cambiar el lenguaje para lograr una reforma social.

Dado que The Associated Press Stylebook es la referencia para muchos medios, es probable que ahora esté presente el manual trans para la prensa en las redacciones de muchos periódicos y noticieros de televisión.

AP dice no a la biología y sí a la ideología

“El sexo y el género de una persona generalmente son asignados al nacer por los padres o asistentes y pueden resultar inexactos”, afirma la guía. “Los expertos dicen que el género es un espectro, no una estructura binaria que consiste solo en hombres y mujeres, que puede variar entre sociedades y puede cambiar con el tiempo”, agrega.

La carga de los términos es contundente. Llamar a una persona por su nombre original, o sea el que eligieron sus padres, se denomina «deadnaming«; como si se tratase de un nombre que desapareció, murió, dejó de existir. Cuando en realidad es el nombre de la persona antes de asumir una identidad de género distinta.

El manual asegura que llamar a una persona por su nombre original «puede ser similar a usar un insulto y puede hacer que resurjan los sentimientos de disforia de género».

Según la guía, decir que un hombre biológico se “identifica” como mujer no es lo ideal. La guía recomienda no usar términos biológicos como machos o hembras.

Asimismo, denomina a procedimientos que implican hormonar a la persona, castrarla, amputarle los senos y/o transformar sus genitales al sexo opuesto como «procedimientos de confirmación de género» o «atención de afirmación de género».

La guía cita nada menos que a una autoridad como la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero, que señala que “recientemente redujo su edad mínima recomendada para comenzar el tratamiento de transición de género, incluidas las ‘hormonas sexuales’ y las cirugías. Dice que las hormonas se pueden comenzar a los 14 años y algunas cirugías a los 15 o 17”.

«Detrans», personas que se arrepienten de haberse hormonado y operado

No toman en consideración la experiencia de las personas detrans, que una vez que perdieron facultades de su cuerpo por cambio de género, decidieron volver a vivir acorde a su sexo biológico. Tampoco historias como las de Dr. John Money, precursor de las «infancias trans», que convenció a la familia de David Reimber a criar a su hijo como niña, luego de que su pene quedó mutilado por causa de una circuncisión fallida. Ya de adulto, Reimer murió de una sobredosis de drogas y su hermano gemelo se suicidó.

Precisamente es con la amenaza del suicido que muchos padres consienten la «transición» de sus hijos menores de edad. Así lo acusa Chloe Cole. Con apenas 16 años ya le amputaron los senos, no podrá amamantar a sus hijos y ni siquiera sabe si podrá ser madre biológica, pues en su adolescencia pasó por un procedimiento de transición.

La adolescente agradece la visibilización de su caso y afirma que no se pude permitir que lo que le pasó a ella le ocurra a otros menores de edad.

«Empoderamiento» no es rechazar la identidad

Chloe Cole reprocha el discurso de Rachel Levine, transgénero al frente de la Subsecretaría de Salud de Joe Biden: «Esto es lo opuesto al empoderamiento. Los niños en transición no son más que poner una curita en sus problemas de salud mental subyacentes mientras se impide el desarrollo físico y cognitivo necesario. ¡Se están SUICIDANDO porque no reciben ayuda real!».

Asegura además Chloe que promover infancias trans no permite a los niños y adolescentes comprender y apreciar las transiciones naturales en sus cuerpos. En lugar de aprender a amar ser un hombre o una mujer, con los cambios que conlleva en la adolescencia, los llevan a rechazar esos cambios y despreciarse a sí mismos. Y al hacerlo dañan sus cuerpos y les niegan la aspiración de ser padres en el futuro.

Lo más preocupante del enfoque actual es que voces como la suya podrían ser censuradas. Pues el manual anula discursos como el suyo. Entonces no permite que se vea el lado oscuro de las cirugías y los procesos de hormonación.

Tampoco visibilizan lo que sufren las mujeres en el deporte, donde sistemáticamente están siendo reemplazadas por atletas trans. Sobre todo en artes marciales mixtas, natación, atletismo y lucha libre. En lugar de defender el derecho de las mujeres y su acceso a becas deportivas, AP teme que prohibir que hombres que se declaran mujeres participen en deportes femeninos puede “apuntar injustamente a una comunidad ya marginada”.

Medios masivos llaman «mujer trans» a hombres que embarazan mujeres

Quienes más sufren por este cambio cultural, lingüístico, ideológico e incluso político, han sido hasta ahora las mujeres. No solo están quedando desplazadas en el ámbito deportivo. También son vulnerables en el sistema carcelario.

En nombre de la inclusión, homicidas, depredadores sexuales e incluso pedófilos de sexo masculino están siendo trasladados a cárceles femeninas, tras declararse mujeres trans. El último caso fue visibilizado luego de que una persona identificada con «mujer trans», y que se hace llamar Demi Minor, fue a la cárcel por haber matado a su padre adoptivo en Nueva Jersey y embarazó a dos reclusas.

La inmensa mayoría de los medios se refirieron a esta persona como «mujer trans», dejando a un lado el hecho de que tuvo la capacidad de embarazar a dos de sus compañeras, habilidad propia del sexo masculino.

Pero la tendencia progresista que se está imponiendo en los medios masivos no toma en cuenta a esas mujeres abusadas. Al contrario, en este caso se victimizó a esta persona que reprocha el traslado a una prisión para hombres, alegando que por su condición recibe malos tratos. Lo que la agencia AP ha elaborado no es una guía para visibilizar a víctimas sino un manual trans para la prensa que busca adaptar el lenguaje a este discurso cada vez más hegemónico que se pretende imponer.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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