Redacción BLesLa representante demócrata de extrema izquierda, Ayanna Pressley, perteneciente al reconocido escuadrón demócrata, propuso una enmienda al proyecto de ley electoral para reducir la edad para votar a 16 años. Utilizando el típico argumento de la izquierda de “otorgar derechos”, lo único que lograrían es ampliar su base electoral a sabiendas que el mayor volumen de sus votantes se encuentra entre los más jóvenes y adolescentes.

“Al reducir la edad federal para votar de 18 a 16 años, mi enmienda daría el derecho al voto a los jóvenes estadounidenses para ayudar a moldear y formar las políticas que marcarán el rumbo de nuestro futuro”, dijo Pressley en el piso de la Cámara.

La realidad muestra que no es casual su interés por reducir la edad de voto. Por el contrario, es algo perfectamente planificado y tiene su raíz en el adoctrinamiento ideológico que desde hace décadas viene imponiendo la izquierda en las instituciones educativas.

Desde las edades más tempranas la ideología izquierdista ha logrado insertarse en la educación, abarcando desde la ideología de género, cambio climático, revisionismo cultural, racismo, feminismo, luchas por los pueblos originarios y otras cuestiones. 

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A partir de una formación educativa cargada de ideología, la izquierda logró imponer relatos afines a sus intereses en el pensamiento de los niños y adolescentes en todas estas problemáticas. Luego surgen candidatos de izquierda que defienden estas ideas y los adolescentes de 16 años, cargados con pensamientos e ideas progresistas, están listos para entregarles su voto. 

Muchas encuestas muestran que el 65 por ciento de las personas de 18 a 24 años votaron por Joe Biden en las elecciones de 2020, una tendencia favorable para los demócratas que se incrementaría exponencialmente si se lleva la edad de votación a 16 años.

Si bien la existencia de menores de 18 años involucrados en asuntos políticos es cierta, la experiencia muestra que son una minoría y que los jóvenes en edad escolar por lo general no están preocupados ni tienen la experiencia suficiente como para participar en política. 

Los 18 años son establecidos como la edad bisagra para comenzar a votar, justamente porque se entiende que a esa edad los jóvenes finalizan el colegio y comienzan su vida laboral o universitaria, con mira a su futuro laboral, y esa perspectiva los posiciona mejor para involucrarse en asuntos que tendrán un efecto inmediato en la sociedad como es la elección de las autoridades políticas que gobernarán.

Andrés Vacca – BLes.com