La bancada demócrata en la Cámara de Representantes intentará usar su mayoría para establecer un congelamiento estricto en el precio de la gasolina en todo el país. Las medidas desalentarían la producción de petróleo y gas, en plena crisis energética.

La presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, anunció que la bancada demócrata presentará un proyecto para reintroducir los controles de precios en la economía, algo que no se veía desde que fueron completamente desmantelados por la administración de Ronald Reagan en 1981.

El oficialismo posee una mayoría de 221 bancas en la Cámara de Representantes, junto con un empate técnico en el Senado con 50 bancas aseguradas. El proyecto cuenta con el aval de la línea “oficial” o el establishment del partido, y se espera que encuentre una amplia adhesión por parte de las facciones más radicalizadas hacia la izquierda socialista.

Los demócratas proponen una ley que le otorga poder al Presidente para ilegalizar cualquier tipo de aumento en el precio de la gasolina. Ahora, el Gobierno no solamente culpa a la guerra entre Rusia y Ucrania por generar inflación, sino que también apunta contra los empresarios locales.

En palabras de la propia Nancy Pelosi, la ley se propone “detener la especulación de precios”. En la misma línea de pensamiento, la vocera oficial del Gobierno de Biden, Jen Psaki, ya se había referido anteriormente a propósito del aumento del precio de los alimentos, culpando a la “especulación de los conglomerados empresariales” por la inflación. Psaki fue incluso reivindicada públicamente por la vicepresidente argentina Cristina Fernández de Kirchner.

Las medidas, de eventualmente aprobarse, provocarán un profundo desaliento para la inversión en petróleo y gas. Al no poder colocar precios de mercado, los productores terminarán haciendo un ajuste vía cantidades, un fenómeno ampliamente estudiado en la literatura económica y la razón principal del fracaso sistemático de los controles de precios. El desaliento a la producción y el desabastecimiento son los peligros potenciales de la ley.

Se trata de la segunda gran ofensiva del Gobierno demócrata para controlar los precios, después de que el propio presidente Joe Biden estableciera una ley para controlar los precios de los medicamentos recetados.

Algunos estudios realizados por la Tax Foundation de los Estados Unidos revelan que los controles sobre el precio de los medicamentos ya están desalentando la inversión en investigación y desarrollo, y en última instancia se está desalentando la producción para abastecer la demanda de los consumidores.

Un análisis de la Oficina del Congreso estadounidense llegó a la misma conclusión, y determinó que “Si bien los precios más bajos conducirían a un mayor uso de los medicamentos existentes, una menor investigación y desarrollo conduciría a un menor número de medicamentos nuevos”.

El Partido Demócrata abandonó la moderación y cualquier tipo de “centrismo” con el cual se había caracterizado en la década de los 90, y volvió a abrazar las ideas estatistas e intervencionistas de mediados del siglo XX.

Fuente: La Derecha Diario

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