Redacción BLesEl presidente de la Liga Católica, Bill Donohue, advirtió el lunes que la administración Biden ha incorporado inexplicablemente a ateos militantes para que lideren la Oficina de Asociaciones Vecinales y Religiosas de la Casa Blanca, la cual está destinada a promover iniciativas basadas en la Fe de Dios. 

Biden demostró que alteraría los objetivos de la dependencia cuando el 14 de febrero informó que ‘no preferirá una fe sobre otra ni favorecerá a las organizaciones religiosas sobre las seculares’, eliminando de este modo el propósito de una oficina dedicada a “programas basados ​​en la fe”.

La Oficina de Asociaciones de Vecindarios y Religiosos de la Casa Blanca trabaja para construir puentes entre el gobierno federal y las organizaciones sin fines de lucro religiosas comunitarias, con el fin de ampliar sus capacidades para proporcionar servicios sociales financiados con fondos federales. La Oficina fue creada por el presidente Bush en el año 2001, y durante la era Trump funcionó bajo el nombre de Iniciativa Fe y Oportunidades dando realmente protagonismo a las organizaciones religiosas. 

La semana pasada, Melissa Rogers, directora ejecutiva de la Oficina junto a sus colaboradores ateos se reunieron con líderes de seis organizaciones antirreligiosas: Freedom from Religion Foundation, American Humanist Association, American Atheists, Center for Inquiry, Ex-Muslims of North America y Secular Coalition of America. Reportó la Liga Católica.

La iniciativa de la Oficina marcó la clara voluntad de la administración Biden de trabajar prioritariamente con las redes de estadounidenses sin afiliación religiosa. De hecho, ninguna de las asociaciones presentes el martes es favorable a la religión e incluso algunas son abiertamente militantes contra la creencia en Dios.

Todos los presentes expresaron su descontento con las políticas de libertad pro-religiosa de la administración Trump, acusandola de fomentar el “nacionalismo cristiano”. La creación de esta ficción es fundamental para la política antirreligiosa que impulsa a estos grupos, la cual está siendo claramente alimentada por las políticas izquierdistas de los demócratas.

Distinto sería que el personal de la Casa Blanca abocado a políticas económicas nacionales o derechos civiles invitara a representantes de estas seis organizaciones a discutir sus asuntos; pero resulta realmente polémico cuando los que pretenden trabajar con personas de fe, se sientan a negociar y acordar políticas justamente con los que se enfrentan a ella.

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Según denunció la Liga Católica, si la administración de Biden va a manipular el propósito fundacional de las iniciativas basadas en la fe dando la bienvenida a un consejo de militantes secularistas, el destino de la Oficina no puede ser otro que el de un fracaso absoluto en sus objetivos originales.

La posición de Biden respecto a la Fe y la religión es cada vez más clara. Con la implementación de políticas evidentemente ateas, resulta difícil creer cuando en sus discursos se hace llamar cristiano y creyente. 

Así lo ve también gran parte de los representantes e instituciones de Fe. El padre Jerry Pokorsky de Virginia, director de Human Life International, publicó un ensayo a pocas semanas de la asunción de Biden en el que criticó duramente la postura del presidente de querer aparentar ser una persona católica practicante, cuando en verdad su ideología política y su accionar atentan contra los fundamentos más básicos de cualquier religión. 

“Durante la mayor parte de su vida política, desde su historial constante a favor del aborto hasta su oficio en una boda gay en 2016, a pesar de su afiliación católica y sus prácticas piadosas públicas, Joe Biden ha magnificado e institucionalizado innumerables violaciones importantes de los Diez Mandamientos”, aseguró el padre.

El pasado 5 de mayo, el presidente Joe Biden emitió una proclamación en honor a la celebración del jueves del Día Nacional de Oración. Lo que ha llamado particularmente la atención, es que a pesar de que se trata de un tema tan sagrado para los creyentes, no mencionó a «Dios» ni una sola vez.

En cambio, el presidente mencionó “injusticia racial” y “justicia racial”, e incluyó también una referencia a la “amenaza del cambio climático”, todas cuestiones perseguidas justamente por la agenda izquierdista y atea a nivel mundial.

En claro contraste, en  mayo de 2020, el entonces presidente Donald Trump emitió una declaración para el Día Nacional de Oración. Trump mencionó a «Dios» 11 veces en su discurso, demostrando que la creencia en Dios marca la base y estructura de sus pensamientos y políticas.

Andrés Vacca – BLes.com