Redacción Bles- El juez del Tribunal Superior del Condado de Maricopa, Timothy Thomason, dictaminó que el senado de Arizona puede revisar 2,1 millones de votos, lo que revelaría la autenticidad de la asignación de los votos de este estado al entonces candidato presidencial, Joe Biden.

En su fallo el juez Thomason declaró: “La legislatura de Arizona tiene claramente el poder de investigar y examinar los asuntos de la reforma electoral”, de acuerdo con la agencia de noticias AP del 26 de febrero. 

Y agregó: “Las citaciones tampoco violan los principios de separación de poderes. La producción de los materiales citados no violaría las leyes de confidencialidad”.

En las controvertidas votaciones presidenciales del 2020, la negativa de la Junta de Supervisores del condado a entregar las papeletas reales o las máquinas de tabulación, causó incertidumbre sobre la integridad electoral en el estado.

Los supervisores argumentaban que las papeletas eran secretas por ley y que las máquinas estarían en peligro, pero esta privacidad no sería violada con la auditoría autorizada por Thomason.

Por su parte la presidenta republicana del Senado de Arizona, Karen Fann, celebró el veredicto judicial en la campaña que sus copartidarios ejecutaron durante meses.

“Esto nos dará la oportunidad de conseguir un auditor forense más independiente para verificar ese trabajo”, comentó, agregando: “Y luego hacer el resto de la auditoría, que realmente verifica las boletas y más muestreo de las firmas”.

La votación en al menos seis estados clave fue cuestionada ante numerosas irregularidades, algunas de las cuales serían desveladas con esta auditoría.  

“Realmente quiero que se responda a las preguntas sobre cuántas papeletas de voto por correo van a parar a personas que ya no viven, o que ya no viven en Arizona, o que van a direcciones equivocadas, y qué podemos hacer para solucionar esos problemas”, dijo Fann.

Así se resuelve otro de los casos interpuestos por el expresidente, Donald Trump, en busca de integridad electoral para los estadounidenses. 

Trump y su equipo legal presentaron al menos 80 demandas, que luego fueron reducidas a 46 por conveniencias de procedimiento, algunas se unieron a otras o se retiraron y otras fueron desestimadas. 

De las 46, 14 fueron resueltas a favor de Trump, y 7 en contra, mientras que las otras 25 están en proceso. 

De esta manera queda claro que sí había razón para que Trump demandara los fallos ocurridos en el proceso electoral, y no como suelen decir los medios tradicionales, que eran querellas infundadas. 

Por su parte, el físico John Droz reunió a un grupo de científicos e ingenieros voluntarios para examinar el tema de las demandas presentadas, todas disponibles a través de los registros públicos, y presentó un resumen, como informó LifeSite News.

Droz señaló por separado que, a pesar de las acusaciones generalizadas de fraude electoral masivo, “solo tres de estos juicios trataban materialmente de ilegalidades de los votantes (ciudadanos que votan dos veces, votos de personas fallecidas, etc.). Curiosamente, los tres casos siguen abiertos”.

“Además, solo tres demandas abordaban inexactitudes de las máquinas de votación (intencionadas o accidentales). Uno de ellos fue desestimado (debido a la jurisdicción), otro fue desestimado (aunque no se concedió la presentación de pruebas) y otro sigue abierto (se concedió la presentación de pruebas)”, continuó Droz.

“La explicación más probable del escaso número de casos en estos dos ámbitos es que demostrar legalmente el fraude o la manipulación de las máquinas de votación es un proceso que lleva mucho tiempo y que requiere un importante trabajo de investigación y documentación. Sencillamente, no hubo tiempo suficiente para hacerlo antes de los puntos clave del proceso (como el Colegio Electoral)”, dijo Droz.

José Hermosa – BLes.com