Redacción BLes– Desde mediados de mayo que el presidente Trump viene anunciando lo que efectivamente está sucediendo ahora. Las decenas de miles de boletas por correo enviadas por los votantes alentados por los demócratas a hacerlo, están generando demoras en su contabilización y caos en la mayoría de los estados, impidiendo que se puedan confirmar los datos de la votación.

Después de las 2:00 am, el presidente Trump habló desde la Casa Blanca desde donde mostró su descontento por lo que estaba sucediendo en varios estados que se encontraban paralizados sin poder avanzar con los informes de resultados oficiales por las trabas que generó la incontable cantidad de boletas postales. 

“Sabían que no podían ganar”, dijo el presidente Trump según reportó BreitBart, “así que prefirieron que vayamos a la corte. ¿Yo no predije esto?”. Y continuó afirmando: “He estado diciendo esto desde el día que escuché que iban a enviar decenas de millones de boletas. Dije exactamente esto, porque o iban a ganar, o si no ganaban, nos llevarían a los tribunales”.

Los demócratas y agrupaciones afines instaron durante toda la campaña presidencial a los votantes de todo el país a adoptar el voto por correo, utilizando como argumento la prevención del riesgo de contagio del virus del PCCh en los lugares de votación.

Muchos de los estados que nunca antes habían utilizado el voto por correo a gran escala sufrieron problemas logísticos en las elecciones primarias, no obstante, los demócratas continuaron incentivando a la gente a que emitieran su voto bajo esta modalidad. 

Ahora en las elecciones presidenciales los problemas que existieron durante las primarias se potenciaron, generando demoras en los conteos en una votación muy reñida que en algunos estados se podría llegar a definir por unos pocos miles de votos. 

Otros estados donde ya se utilizaba el sistemas de voto por correo, aunque anteriormente lo hacían en forma medida y sólo por necesidad extrema, ahora, por orden de gobernadores demócratas, enviaron boletas a todos los votantes registrados, ya sea que fueran solicitadas o no, lo que llevó a que algunas boletas se entregaran a direcciones incorrectas y que muchas otras fueran descalificadas. 

Algunos estados permiten que los funcionarios locales comiencen a procesar esas boletas semanas antes del día de las elecciones o incluso a medida que van llegando. Pero en algunos de los estados más cruciales en el mapa electoral, las reglas impiden o les dan a los secretarios poco tiempo para comenzar a clasificar las boletas y verificar las firmas antes de las elecciones.

En otros estados cruciales, como Carolina del Norte y Pensilvania, la Corte Suprema de Justicia autorizó la semana pasada la recepción de boletas y su recuento hasta 9 días después del cierre de urnas, lo que podría generar aún más demoras. El presidente Trump se manifestó en contra de esta decisión, calificandola como peligrosa e irresponsable.

Como se mencionó anteriormente, el presidente Trump desde mediados de mayo advirtió reiteradamente sobre esta situación que podría haber sido completamente evitable. 

El 24 de mayo, el presidente escribió en su cuenta de Twitter: “Los Estados Unidos no pueden enviar tantas boletas por correo. Será la mayor elección manipulada de la historia. La gente los toma de los buzones de correo, imprime miles de falsificaciones y “obliga” a la gente a firmar. Además, falsifica nombres. Algunos se ausentan bien, cuando es necesario. ¡Intentando usar Covid para esta estafa!”

Con el tiempo, Twitter comenzó a adjuntar advertencias de “mensaje sin fundamento” a los tweets de Trump, como en el ejemplo siguiente publicado por el presidente:

“NO HAY MANERA (¡CERO!) De que las Boletas por Correo sean algo menos que sustancialmente fraudulentas. Se robarán los buzones de correo, se falsificarán las boletas e incluso se imprimirán ilegalmente y se firmarán de manera fraudulenta. El gobernador de California está enviando balotas a millones de personas, a cualquiera.”

El presidente Trump advirtió de esta situación cada vez que tuvo oportunidad, sin embargo, sus opositores demócratas y los medios de comunicación hegemónicos se negaron a darle la razón. Hoy el daño ya está hecho y sólo resta aguardar los resultados finales que seguramente vendrán con más demoras y mucha polémica.

Andrés Vacca-BLes.com