Redacción BLes- Dos mujeres de Delaware que robaron la gorra Make America Great Again a un niño de 7 años afuera de la convención nacional demócrata fueron acusadas el martes por robo en segundo grado y delitos de crímenes de odio, reportó el New York Post.

Olivia Winslow y Camryn Amy, ambas de 21 años de edad, fueron acusadas por un gran jurado el martes con cargos de robo, crímenes de odio y conspiración, y un delito menor de poner en peligro el bienestar de un niño. Amy también fue acusada por haber golpeado en el rostro a un hombre que intentó recuperar la gorra, como se ve en el video usado como prueba en la causa.

Las mujeres están acusadas de cometer los delitos “con el propósito de interferir en el libre ejercicio por parte de la víctima de cualquier derecho, privilegio o inmunidad protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, o de cometer dicho delito porque la víctima había ejercido dicho derecho”, según el sumario de la causa. 

“La violencia en cualquier forma es inaceptable, pero dañar a otra persona, y mucho menos a un niño, por la expresión de sus opiniones traiciona los principios sobre los que se fundó nuestro país”, dijo la Fiscal General de Delaware Kathleen Jennings.

En el video subido por “Estudiantes por Trump” se puede ver a ambas mujeres rompiendo carteles de papel inicialmente y luego arrebatando la gorra del niño que se encontraba con su madre, quien fue la que grabó todo el incidente.

Mientras las mujeres se llevan la gorra y maldicen a la mujer y el niño, la madre lo alienta para que recupere su gorra. Para en ese entonces se puede ver al niño notablemente angustiado.

Mientras las mujeres se llevan la gorra, la madre y el niño los siguen, un hombre intentó intervenir para recuperar el objeto y por ello recibió un puñetazo en la cara.

Al final del video se ve a Olivia intentando pelear con la madre del niño cuando otro hombre la detiene. 

La discriminación violenta y no violenta contra los simpatizantes del eslogan “Que América sea Grandiosa de Nuevo” no es inusual, y el caso más notable fue el de Nick Sandmann del colegio católico de Covington.  ¿La razón? Quizás se debe al hecho de que los medios de comunicación principales han dedicado gran cantidad de tiempo en estos casi 4 años en retratar al presidente Trump como un “supremacista blanco”, “racista”, “misógino” entre tantos otros insultos, y por ende a quienes simpatizan con él se les atribuye las mismas características.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com