Redacción BLes- Desde que la Unión Europea (UE) firmó en diciembre un acuerdo de inversiones con el régimen comunista chino, el comercio entre los países europeos y la polémica zona de Xinjiang, donde las denuncias indican que millones de uigures son perseguidos y encerrados en campos de trabajo forzado, no ha parado de crecer. 

Todos los países miembro de la unión europea poseen un intercambio comercial enorme con las industrias de la zona de Xinjiang, principalmente en lo que respecta a los productos relacionados con la industria textil y del tomate. 

La actividad comercial entre ambos sectores se habría incrementado considerablemente luego del pacto firmado entre la UE y el régimen comunista chino en diciembre de 2020, según reportó el South China Morning Post.

Actualmente, la UE no tiene prohibiciones ni sanciones directamente vinculadas con Xinjiang, pero está bajo presión para actuar en medio de una avalancha de críticas por parte de sectores que defienden los Derechos Humanos contra el Acuerdo General sobre Inversiones, al mismo tiempo que sigue aumentando la evidencia de abusos de derechos humanos en Xinjiang.

Aunque el acuerdo incluye una cláusula que indica que el régimen comunista chino debe avanzar con soluciones sobre las denuncias respecto al trabajo forzoso en su territorio, siguiendo las pautas de la Organización Internacional del Trabajo, los críticos las han señalado por ser demasiado débiles.

No obstante, según la web oficial de la Organización Mundial del Trabajo, China es miembro desde el 2001, entonces no queda claro cómo es que los líderes europeos confían o piensan que Beijing va a cambiar algo que viene practicando desde hace décadas teniendo en cuenta que el régimen es parte de la misma organización que lo debería denunciar y controlar.

El país más beneficiado en su relación comercial con el régimen chino y concretamente con la zona de Xinjiang durante el 2020 fue Alemania. Los envíos de piezas y accesorios de fabricación alemana para maquinaria textil en Xinjiang alcanzaron un récord de 41,2 millones de dólares el año pasado, un asombroso aumento del 2,763% desde 2017, cuando comenzaron los registros detallados. El segundo país fue Suiza. En ambos casos, las ventas y proyecciones continuaron aumentando durante el 2021.

Xinjiang produce el 85 por ciento del algodón del régimen comunista chino y el 20 por ciento del total mundial. La industria ha estado fuertemente implicada en presuntos abusos de los derechos humanos en la región autónoma, que alberga grandes poblaciones de uigures y otras minorías musulmanas. 

El monopolio del algodón de Xinjiang, junto con la disponibilidad de mano de obra esclava, sumado a la maquinaria tecnológica europea han conformado una gran alianza que sólo parece observar la rentabilidad del negocio, dejando de lado los valores éticos, morales y el aprecio por la vida. 

Líderes de la Unión Europea firmaron en diciembre el “Acuerdo General sobre Inversiones” con el régimen chino a pesar de las advertencias de parlamentarios, en un momento en que el PCCh está bajo un intenso escrutinio por su rol en la pandemia y su récord de violaciones a los derechos humanos.

En una entrevista con Breitbart, el fundador de Hong Kong Watch, Benedict Rogers expresó su decepción con los líderes de la Unión Europeo por su falta de ética a la hora de hacer negocios.

“Justo en un momento en que la gente por fin se está despertando a los peligros del PCCh, después de un año en el que el mundo entero ha sufrido una pandemia mundial causada, al menos en parte, por la mentira y la represión del PCCh, y en un momento en que cada vez más expertos acusan al PCCh de cometer genocidio contra los uigures, no es el momento de hacer tales acuerdos, especialmente sin ninguna salvaguardia de los derechos humanos en ellos”, aseguró Rogers.

Andrés Vacca-BLes.com