Redacción BLesUn Alto Comisionado para los refugiados de las Naciones Unidas (ONU), el italiano Filippo Grandi, envió un controvertido mensaje al gobierno de los Estados Unidos instando a que debería levantar las restricciones de asilo a los migrantes en la frontera sur, en lo que podría ser el peor momento de una crisis fronteriza sin precedentes, promovida por políticas de izquierda de tinte globalista. 

La solicitud de la ONU resulta bastante inoportuna teniendo en cuenta el difícil momento que se vive en la frontera sur de los EE. UU. debido al colapso del sistema migratorio por los miles de migrantes que intentan ingresar al país diariamente motivados por las políticas aperturistas de la Casa Blanca.

En este momento las autoridades federales se encuentran en la disputa entre su claro interés por flexibilizar las fronteras para el ingreso de migrantes y la profunda oposición de la mayoría de los estadounidenses, sobre todo en los estados del sur afectados por el conflicto.

“Hago un llamamiento al gobierno de los Estados Unidos para que levante rápidamente las restricciones de asilo relacionadas con la salud pública que siguen vigentes en la frontera y restablezca el acceso al asilo para las personas cuyas vidas dependen de él, de conformidad con las obligaciones internacionales legales y de derechos humanos”, escribió Grandi en una declaración publicada en el sitio oficial de Naciones Unidas.

Los funcionarios de la administración Biden afectados a las tareas migratorias, están manejando una especie de equilibrio al abrir simultáneamente múltiples puertas pequeñas para los migrantes, al mismo tiempo que declaran que la frontera está parcialmente cerrada utilizando como argumento el Título 42 de emergencia sanitaria, para argumentar la exclusión de algunos migrantes.

Con este engaño político están buscando conformar tanto a aquellos sectores más radicales de izquierda que promueven una apertura total de fronteras y también a aquellos sectores más reticentes al ingreso de migrantes, sobre todo de aquellos que lo hacen de modo ilegal. 

Grandi insistió en que los estadounidenses no deben preocuparse por la entrada del virus PCCh a través de fronteras abiertas:

“En el punto álgido de la emergencia de salud pública, muchos países implementaron protocolos como exámenes de salud, pruebas y medidas de cuarentena, para proteger simultáneamente tanto la salud pública como el derecho a solicitar asilo”.

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Respecto a este último comentario, la realidad muestra dos cuestiones a considerar. Por un lado que la preocupación de los estadounidenses sobre los migrantes no es solo por los contagios del virus, mas bien la mayor preocupación tiene que ver con el ingreso de miles de inmigrantes ilegales, de los cuales muchos participan en actividades delictivas como el narcotráfico, asesinatos y trata de personas.

Otro de los puntos a considerar es que cuando el sistema migratorio se ve colapsado resulta muy difícil llevar a cabo los cuidados necesarios que menciona Grandi para controlar adecuadamente la propagación del virus.

Obviamente el mensaje de la ONU tampoco considera el impacto negativo que tiene el ingreso irrestricto de migrantes al país respecto a la competencia desleal en el mercado laboral, justo en un momento en que la crisis provocada por la pandemia del virus PCCh ha generado una fuerte crisis e inestabilidad económica generalizada.

Aproximadamente 42 millones de personas al sur de Texas quieren emigrar a los Estados Unidos, según una advertencia que realizó el 24 de marzo Jim Clifton, presidente y director ejecutivo de la empresa de encuestas Gallup al presidente Joe Biden.

Andrés Vacca – BLes.com