La más reciente revisión para la evolución del PBI de la economía más importante del mundo sugiere una segunda caída consecutiva en el segundo trimestre del año. La actividad mensual repuntó desde mayo, pero sigue por detrás del nivel que tenía en octubre de 2021.

El Departamento de Comercio de los Estados Unidos confirmó que la economía cayó un 0,6% en el segundo trimestre del año, después de ajustar la revisión con respecto al 0,9% previsto anteriormente.

El pequeño cambio en la revisión se produjo a partir de la persistencia en el gasto real del consumo privado, y a la mayor demanda final por bienes y servicios producidos dentro de Estados Unidos (excluyendo importaciones).

En contraposición, la actividad económica se ve negativamente afectada por la caída de las exportaciones en términos reales y la desaceleración de la acumulación de stock de inventarios, que se traduce en última instancia en un menor nivel de inversión.

Tras haber registrado una caída de la actividad económica por dos trimestres consecutivos, se entra así en el terreno de una recesión formal, ya que en los primeros 3 meses de 2022 se observó una reversión del 1,6%. La recesión es impulsada actualmente por la caída en la oferta agregada de la economía, y no por la demanda como ocurre habitualmente.

Si bien los principales indicadores mensuales de alta frecuencia no evidencian caídas pronunciadas, se observó una fuerte desaceleración en el gasto real de los consumidores y una caída del ingreso disponible neto de impuestos y transferencias.

La ligera expansión del consumo sólo pudo ser sostenida a partir de un mayor nivel de endeudamiento privado, compensando así la caída en el poder adquisitivo de los ingresos. El salario real en Estados Unidos acumuló una contracción del 4% desde que Joe Biden se hizo cargo de la presidencia.

La actividad económica registró un leve repunte del 0,64% entre abril y julio, según las series estadísticas de la firma IHS Markit. Sin embargo, la economía estadounidense acumula una caída del 0,25% desde octubre del año pasado, por lo que lleva 9 meses sin registrar crecimiento genuino.

Cabe destacar que la tasa de política monetaria sobre los bonos emitidos por la FED a corto plazo promedió sólo el 0,45% nominal anual entre enero y junio de 2022, y finalizó este último mes en el 1,21%.

Para septiembre la tasa de la FED superó el 3% anual, y se estima que seguirá subiendo hasta fin de año. A diferencia de lo que ocurrió en el primer semestre, esta vez el endurecimiento de la política monetaria tendrá un fuerte impacto negativo sobre el nivel de actividad.

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