Redacción BLesCorte Suprema de los Estados Unidos anunció este viernes 22 de octubre que revisará dos demandas presentadas contra la ley ‘del latido de corazón’ de Texas que prohíbe los abortos después de las seis semanas de gestación, las cuales cuestionan la constitucionalidad de la particular forma en que la ley provida se hace cumplir, reportó CBS.

En mayo de este año, el gobernador republicano del estado de Texas, Greg Abbott, aprobó la ley S.B. 8 más conocida como la ley ‘del latido del corazón’ la cual prohíbe todos los abortos después de las seis semanas de gestación, que es cuando se pueden escuchar los latidos del corazón del bebé.

La ley provida de Texas tiene un mecanismo muy particular que la diferencia de otras legislaciones que buscan restringir el aborto: en vez de ser el estado quien la hace cumplir, son los mismos ciudadanos quienes denuncian a aquellas clínicas, médicos o personas que realizan o ayudan a llevar a cabo un aborto pasadas las seis semanas.

Quienes violen la ley y sean demandados, deberán pagar al menos 10 mil dólares a las personas que los denunciaron.

Desde su implementación el 1 de septiembre, la ley ha recibido fuerte rechazo del sector proaborto como también de la administración Biden que intentaron bloquear la ley en dos ocasiones.

El 6 de octubre una corte federal efectivamente emitió una orden judicial preliminar dejando sin efecto la ley luego de recibir una demanda del gobierno federal.

La decisión fue apelada y apenas 48 horas después la Corte de Apelación del Quinto Circuito revirtió el fallo inicial alegando que durante el tiempo en que la ley es desafiada en las cortes, debería entrar en vigor.

El fallo fue apelado y llegó a la Corte Suprema, que con la diferencia mínima, votó por no bloquear la ley durante el periodo de tiempo que duren los desafíos legales y se establezca la constitucionalidad de esta.

En respuesta, el Departamento de Justicia demandó nuevamente al estado de Texas por el particular mecanismo utilizado para hacer cumplir la ley, ya que la ley efectivamente evita que las cortes federales puedan intervenir en las demandas.

Debido a que son individuos quienes denuncian a las clínicas abortistas o médicos que realizan abortos, las demandas civiles se realizan en las cortes estatales de Texas y las cortes federales no participan del procedimiento.

Es por ello que tanto el DOJ como proveedores de aborto quieren que la Corte Suprema decida si este aspecto de la ley es constitucional.

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, respondió a la demanda del DOJ diciendo que ‘ni el gobierno federal ni los proveedores de servicios de aborto tienen derecho a exigir a Texas que redacte sus leyes para permitir que sean impugnadas en una acción previa a la aplicación en un tribunal federal’.

En otras palabras, cómo se regula un estado no es de incumbencia del gobierno federal.

La audiencia de la Corte Suprema fue fijada para el 1 de noviembre.

Un mes después, en la agenda del máximo tribunal se encuentra otra ley provida esta vez del estado de Misisipi que intenta prohibir los abortos pasadas las 15 semanas.

Ambas leyes provida, según argumentan quienes están a favor del aborto, desafían ‘el derecho constitucional al aborto’ garantizado por el histórico fallo de Roe v Wade de 1973 que legalizó el procedimiento en todo el territorio americano.

El fallo de Roe v Wade es una interpretación de la Enmienda 14 de la Constitución la cual protege el derecho a la privacidad de las personas ante la intervención del estado, lo cual incluiría la decisión de una mujer de someterse a un aborto sin que el gobierno se involucre.

Con la ley del latido del corazón de Texas, precisamente porque el Estado no se involucra en la decisión de la mujer de abortar y, por tanto, no viola su derecho a la intimidad, podría ser el argumento con el que la Corte Suprema sostenga la ley provida de Texas sin necesidad de revocar o infringir el fallo de Roe v Wade.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com

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