Redacción BLesLa cuestión de otorgar la Comunión a los políticos partidarios del aborto en EE. UU. trajo mucha controversia, no solo entre los fieles católicos sino también entre los cardenales y obispos, provocando una línea divisoria. 

Las autoridades eclesiásticas que apoyan la prohibición de otorgarle a los políticos la Sagrada Comunión, sostienen que es requerida por la enseñanza de la Iglesia y es necesaria para proteger el Sacramento. Por lo que otorgarla a políticos, que aunque alegan ser católicos se oponen a la Iglesia Católica en asuntos morales graves como el aborto, atenta contra su doctrina. 

Algunos de los obispos no obstante dicen que tal prohibición equivaldría a un “armamento” o “politización” de la Eucaristía. Pero dichas declaraciones hechas por una minoría, se espera que sean abordadas el mes próximo durante la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB).

En dicho encuentro anual, donde los obispos discutirán sobre un documento propuesto acerca de la “coherencia eucarística”, para la digna recepción de la Sagrada Comunión por parte de los católicos, la USCCB también decidirá si enviará un mensaje más duro que nunca al presidente Joe Biden y a otros políticos católicos de que no reciban la Comunión si persisten en la defensa pública del derecho al aborto, según informó AP.

Varios cardenales y obispos han comentado públicamente sobre el asunto, dejando en claro de qué lado de la línea se encuentran, y LifeSite elaboró una larga lista con sus declaraciones, alguna de las cuales se mencionan a continuación:

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El arzobispo Charles Chaput, arzobispo emérito de Filadelfia, Pensilvania, en un artículo de First Things, dijo “…la coherencia de la fe católica y el comportamiento que requiere, está arraigada tanto en las Escrituras como en la práctica constante de la Iglesia. Se aplica a todos los católicos, no solo a los funcionarios públicos, y se aplica en todo momento y en todas partes. No tiene nada de “político” intencionalmente. Afirmar que utiliza la Eucaristía como arma para fines políticos es engañoso y, cuando se propone cualquier persona en el liderazgo de la Iglesia, inexcusable “.

El Obispo James Wall, Gallup, Nuevo México entre tanto declaró: “Nuestra preocupación no es política sino pastoral; es para la salvación de las almas. Este tema tiene ramificaciones políticas, pero eso no es una excusa para rehuir en este momento crucial. […] En 1998, nuestra conferencia nombró al aborto como una ‘amenaza preeminente’ y en 2019 reafirmamos que ‘la amenaza del aborto sigue siendo nuestra prioridad preeminente porque ataca directamente a la vida misma’. Los líderes políticos partidarios del aborto no han atendido estos llamados, y ahora buscamos aplicar la última opción medicinal que nos queda y la más severa que tenemos: las sanciones eucarísticas”.

Entre tanto el Obispo David Ricken, Green Bay, Wisconsin dijo en un artículo del CompassNews que “Cuando un católico asume un cargo público, no puede usar la excusa de que ‘personalmente me opongo al aborto, públicamente mi partido lo permite’. Y agregó que “Cuando los católicos en posiciones públicas de autoridad y confianza brindan aprobación activa o pasiva, contradice la verdad eterna de que toda vida es sagrada desde el momento de la concepción y da escándalo al pueblo. Su disposición a negar esta verdad no solo daña al nonato y a las mujeres y otros miembros de la familia afectados por un aborto, sino que pone sus propias almas en peligro eterno”.

El Obispo Donald Hying, Madison, Wisconsin así mismo apeló a una dura realidad que vive EE. UU. declarando: “Casi cincuenta años después de Roe v. Wade, 66 millones de vidas han sido apagadas al comienzo de su existencia e innumerables personas han sido espiritualmente, emocional y psicológicamente dañadas por esta profunda violencia; todavía tenemos el aborto legal en los Estados Unidos, y muchos de nuestros líderes nacionales adoptan una posición a favor del aborto, incluidos los católicos autoproclamados.

Ya durante la campaña presidencial en el 2019, un sacerdote de Carolina del Sur le negó la comunión a Biden por apoyar el aborto. Pero ahora la situación en los últimos meses se ha tornado cada vez más compleja, debido a que no es un político más y el mundo recibe el mensaje de que, en EE. UU. hay un presidente católico que acepta y promueve los abortos a gran escala.

Y aunque muchos celebraron que Biden era el primer presidente católico desde John F. Kennedy, sacerdotes como el padre Pokorsky declararon que Biden es “el presidente más anticatólico de la historia”.

Vanesa Catanzaro – BLes.com