Redacción BLesUna evaluación realizada por un general y un contralmirante de la Armada retirados por orden de tres congresistas republicanos arrojó resultados preocupantes sobre el estado de la Armada de los Estados Unidos.

En respuesta a una serie de accidentes que ocurrieron recientemente, que incluyen el incendio del USS Bonhomme Richard en San Diego, dos colisiones de buques de la Armada en el Pacífico y la rendición de dos pequeñas embarcaciones en Irán, el senador Tom Cotton, y los representantes Dan Crenshaw, Mike Gallagher y Jim Bank solicitaron una evaluación de la situación de la Armada que fue realizada por el Teniente General de los Marines Robert Schmidle y el contralmirante Mark Montgomery, ambos militares retirados.

La evaluación se basó en largas entrevistas anónimas de 77 personas que fueron de marineros rasos hasta oficiales de alto rango, en actividad y retirados.

Los resultados de la evaluación

Los resultados son preocupantes. No hay suficiente entrenamiento en combate y los marineros prácticamente no saben cómo enfrentar un conflicto real pero hay mucho foco en entrenarlos en la ‘diversidad’; los marineros y oficiales son despedidos al menor error que cometen, lo que da como resultado que nadie tome riesgos; los altos rangos están demasiado enfocados en la prensa y en la reputación superficial y toman decisiones en base a estos en vez de los principios guías de la Armada; hay poca inversión en los entrenamientos, y un mantenimiento escaso de los buques.

Hubo gran consenso – 94% – entre los entrevistados que los incidentes recientes que tuvo la Armada están relacionados a un problema de liderazgo y una cuestión cultural dentro del cuerpo militar.

Falta de entrenamiento real y enfoque en la ‘diversidad’

Una de las cuestiones que más preocupó es que el liderazgo de la Armada no está enfocado en el entrenamiento de combate real.

“Encontrar y hundir flotas enemigas debería ser el principal objetivo de una Armada. Pero muchos marinos se encontraron con un liderazgo distraído, cautivo de los excesos burocráticos, y recompensado por la ejecución exitosa de las funciones administrativas en lugar de sus habilidades como combatiente de guerra”, detalla el reporte.

Se presta tanta atención a generar conciencia sobre cuestiones progresistas como la ‘diversidad’ que no hay tiempo para entrenarse en el combate real.

“A veces creo que nos preocupa más si tenemos suficientes oficiales diversos que si sobreviviremos a un combate con la armada china”, se lamenta un teniente actualmente en servicio activo. “Es criminal. Creen que mi único valor es el de ser una mujer negra. Pero si rompen nuestro barco con un misil, todos sangraremos del mismo color”.

Los entrenamientos en combate real se realizan solo en papeles y las excesivas tareas administrativas llegan a tal punto en que los marineros ni siquiera sienten que pueden involucrarse en un conflicto bélico, revela el reporte.

La mentalidad de cero-tolerancia a los errores

Los entrevistados hablaron de una cultura de cero-tolerancia hacia los errores de los marineros y oficiales que son castigados con la terminación de su carrera en vez de darles una oportunidad de aprender, corregir y avanzar.

Por ello, muchos líderes no se arriesgan a tomar ninguna decisión que pueda terminar en un error.

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La cultura de cero-tolerancia a los defectos es percibida por los marineros como un agente del carrerismo, una práctica que aleja a los líderes audaces y centrados en el combate y que atrae a burócratas más tímidos, que son los que lideran la Armada hoy en día.

La prensa está a cargo de la Armada

El reporte dice: “La frustración entre los entrevistados era palpable, tanto con el cuerpo de prensa nacional como con la forma en que los líderes de la Armada reaccionan ante la prensa. ‘[Los almirantes] se supone que nos dirigen en la batalla, pero se esconden en las trincheras a la primera vista de Military.com y el Military Times’, dijo un oficial de inteligencia con disgusto. ‘Los periodistas son los que mandan, no nosotros’”.

Los oficiales a mando temen tomar decisiones que hagan que terminen en la portada del Navy Times, de hablar o decir algo por lo cual puedan denunciarlos por violar alguna reglamentación.

Como resultado de que los oficiales al mando se guíen de los medios de comunicación los marineros perdieron la fe en la cadena de mando. A raíz de una noticia perjudicial, se percibe que los rangos superiores se apresuran a sacrificar al personal subalterno para preservar la credibilidad de la unidad o la carrera del líder superior a cargo.

Las decisiones disciplinarias parecen plegarse a los caprichos de la percepción pública, y no a las propias normas y reglamentos de la Marina, detalla el reporte.

Entre otros hallazgos preocupantes del reporte, se encontraron falta de mantenimiento de los buques, falta de inversión en entrenamientos y por ende marineros no aptos para un conflicto real.

El reporte concluye que:

“Los marineros entrevistados para este informe no creen que la Armada priorice la lucha y la victoria porque los líderes de la Armada no hablan de luchar y ganar. El ex secretario de Defensa James Mattis dijo en un testimonio que ‘Estados Unidos no tiene un derecho preestablecido a la victoria en el campo de batalla’. A menos que se hagan cambios, la Armada corre el riesgo de perder el próximo gran conflicto”.

Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com