Pompeo y el Departamento de Estado continúan manifestando fuertes críticas al Partido Comunista Chino.

Redacción BLes– El Secretario de Estado Mike Pompeo pareciera estar intensificando sus mensajes contra el régimen chino. Sus comentarios generalmente giran en torno a los puntos más críticos: abusos contra los Derechos Humanos de distintas minorías (como los uigures, cristianos, practicantes de Falun Gong, manifestantes por la libertad en Hong Kong y Taiwán, etc) y su responsabilidad en la expansión del virus del PCCh.

Sin ir más lejos, el domingo por la noche el Departamento de Estado publicó un tuit dónde se puede leer “Estamos viendo al mundo unirse para comprender la amenaza del Partido Comunista Chino”.

Últimamente son cada vez más los discursos en donde, los distintos portavoces de la  Administración Trump aprovechan algún momento para recordarle a los oyentes sobre la alguna situación de atropellos del régimen chino sobre la humanidad y sus derechos.  

“China, en particular, está promoviendo agresivamente un concepto muy diferente en el que las prioridades nacionales de diversos tipos prevalecen sobre los derechos básicos de expresión, reunión, libertad religiosa y elecciones libres” dijo Pompeo el jueves en un discurso sobre los esfuerzos del Departamento de Estado en “derechos inalienables”.

Al día siguiente, el Secretario de Estado hizo un comentario similar en un discurso en Iowa: “Y dentro de China, solo para dar un solo ejemplo, hace unas semanas leí un informe sobre el Partido Comunista chino que obliga a los abortos en masa y la esterilización de los musulmanes chinos en el oeste de China”, dijo. “Estas son algunas de las violaciones más graves de los derechos humanos que hemos visto y me he referido a ellas como la mancha del siglo”.

El 20 de julio se cumplieron 21 años de la persecución por parte del PCCh a los practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong. En un comunicado de prensa del Departamento de Estado se pudo leer un llamado del gobierno de los Estados Unidos dirigido al régimen chino, condenando la situación y solicitando poner fin de inmediato al abuso y maltrato de los practicantes de Falun Gong. 

Al respecto del virus del PCCh, tampoco se pierde oportunidad alguna para recordar la responsabilidad que tuvo el régimen respecto a la expansión al mundo entero, en complicidad con la Organización Mundial de la Salud. Tal como se pudo oír en un video de Pompeo tuiteado la semana pasada:

China hizo una promesa a la Organización Mundial de la Salud. Hay un conjunto de reglas sobre divulgación, y cuando tiene un incidente en su país que podría conducir a una pandemia, tiene la obligación de denunciarlo y permitir que otros colaboren”.

El presidente Trump, en una entrevista con Fox News Sunday, llegó a conclusiones similares: “Vino de China. Nunca deberían haberlo dejado escapar. Nunca deberían haberlo dejado salir”, dijo.

Si bien un enfrentamiento militar entre ambas potencias se ve como una posibilidad incierta, la guerra de palabras entre Estados Unidos y el régimen chino comienza, lentamente, a manifestarse también en lo material. El presidente Trump firmó este mes el proyecto de Ley de Responsabilidad de Hong Kong. Es una legislación para sancionar a las entidades chinas que contribuyen o han contribuido a erosionar las libertades que una vez gozaron en Hong Kong e instituciones financieras que hagan negocios con ellos. 

Además el poder ejecutivo anunció también sanciones en relación con la opresión de los musulmanes uigures. La semana pasada se incautaron cargamentos con toneladas de productos que provenían de Xinjiang, donde se encontrarían los campos de trabajo forzado a donde llevan a los uigures.

Mientras tanto, China sancionó a algunas personas estadounidenses, incluidos los republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, por manifestar su desacuerdo respecto la debilidad de los Derechos Humanos en el régimen chino.

A partir de esta coyuntura hostil, no hay un horizonte claro hasta dónde pueden llegar las disputas entre Estados Unidos y el régimen chino. Quedó trunco un gran acuerdo comercial que no pudo avanzar, hay reclamos geopolíticos sin resolver en Asia Oriental, surgieron legislaciones que prometen perjudicar los intereses económicos del otro y amenazas de ambos lados. En medio, cientos de empresas y lazos comerciales entre las dos naciones que complejizan aún más el asunto.

Andrés Vacca-BLes.com