La medida anunciada por el Departamento de Estado aplica para parejas del mismo sexo y heterosexuales que tengan hijos en el extranjero a través de fecundación in vitro, gestación subrogada y otros métodos de reproducción asistida

La Administración de Joe Biden aprobó otorgar la ciudadanía estadounidense a los niños nacidos en el extranjero por gestación subrogada, fecundación in vitro y otros métodos de reproducción asistida  tanto para parejas del mismo sexo como heterosexuales. Lo que en principio pareciera una simple repatriación, podría dar lugar a una industria multimillonaria de tráfico humano, calificada así por la revista Forbes, a propósito de un sonado caso.

La medida tampoco toma en consideración que esta práctica ha sido ilegalizada en múltiples estados precisamente por el problema ético que conlleva.

El caso de “Baby M”, por ejemplo, llevó a prohibir este método en Nueva Jersey, luego de que la madre biológica se negó a entregar la criatura con la cual formó un vínculo afectivo.

Luego de una batalla legal, el cliente (William Stern) que pagó a Mary Beth Whitehead por gestar a su hijo, pudo quedarse con la custodia, dejando a la joven madre sin la bebé que gestó y alumbró.

Aunque la Corte Suprema de Nueva Jersey finalmente otorgó la custodia a Stern, también dictaminó que los contratos de subrogación pagados son ilegales y prohibió la práctica en ese estado.

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En 2012, la legislatura del estado de Nueva Jersey intentó revertir la prohibición, pero el gobernador conservador Chris Christie vetó luego el proyecto de ley citando «el profundo cambio en los inicios tradicionales de la familia que este proyecto de ley promulgará».

Sin considerar los precedentes, el Departamento de Estado anunció este martes 17 de mayo que Estados Unidos otorgará la ciudadanía a los bebés nacidos en el extranjero a padres que usaron tecnología de reproducción artificial, incluida la gestación subrogada y el método in vitro.

El Departamento de Estado está actualizando la interpretación y aplicación de la Sección 301 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA), que establece los requisitos para la adquisición de la ciudadanía estadounidense al nacer.

Los niños nacidos en el extranjero de padres, al menos uno de los cuales es ciudadano estadounidense y que estén casados entre sí en el momento del nacimiento, serán ciudadanos estadounidenses desde el nacimiento si tienen un vínculo genético o gestacional con al menos uno de sus padres.

Este cambio permitirá que un mayor número de parejas casadas transmitan la ciudadanía estadounidense a sus hijos nacidos en el extranjero, sin dejar de cumplir con los requisitos de transmisión de ciudadanía establecidos en la INA. Los requisitos para los hijos nacidos de padres solteros se mantienen sin cambios. La medida no contempla los riesgos de fraude, explotación y abuso de ciudadanía.

Los vientres de alquiler como venta de niños

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos analizó en 2018 los abusos que suceden en el marco de la compra y venta de vientres de alquiler.

En sus comentarios introductorios, la Relatora Especial, Maud de Boer-Buquicchio, explicó que el Consejo de Derechos Humanos le dio el mandato de identificar nuevos patrones de venta de niños.

Su informe temático analizó la gestación subrogada desde la perspectiva de los derechos del niño y, en particular, la venta de niños. Era fundamental evaluar cómo la gestación subrogada puede conducir a la venta de niños.

La Relatora Especial subrayó que la gestación subrogada comercial, tal como se practica actualmente, suele constituir una venta de niños con arreglo a las normas de derechos humanos.

Trata de personas

En el sudeste asiático se ha prohibido en varios países como consecuencia de la trata de personas.

Camboya liberó a 32 mujeres que fueron detenidas mientras estaban embarazadas por cargos de trata de personas por actuar como madres sustitutas de parejas chinas.

Las madres se encariñaron con los bebés durante sus embarazos y querían tenerlos, dijo Chou Bun Eng, el secretario de Estado del ministerio de interior.

A cada mujer le prometieron 10000 dólares por llevar un bebé para los clientes chinos.

En el negocio fueron implicados otros cinco camboyanos y un ciudadano chino, acusados de participar en la red de subrogación.

La población en Camboya es 97 % budista. Menos del 1 % es cristiana. Sin embargo, con ayuda desde el extranjero, Agape International Missions (AIM), una organización benéfica cristiana contra la trata de personas, acompaña a la policía en redadas como la que expuso la trata de estas 32 mujeres y sus hijos.

Países pobres se vuelven vulnerables a redes de tráfico humano

Hasta 2016, cuando se ilegalizaron los vientres de alquilerCamboya era un destino internacional popular para las parejas que buscaban tener bebés a través de la subrogación comercial.

Desde entonces, Camboya ha tomado medidas enérgicas contra la subrogación. Tanto que ha desmontado redes internacionales. En 2017, una enfermera australiana y dos asistentes camboyanos fueron declarados culpables de dirigir una clínica comercial ilegal de subrogación.

La pandemia expuso a niños traficados

Lo mismo sucede en países vecinos. Por causa de la pandemia, las madres sustitutas no pudieron entregar a los niños a compradores en el extranjero.

Los oficiales de la Oficina de Investigación de Delitos Cibernéticos allanaron 10 lugares sospechosos de estar involucrados en la red clandestina de subrogación transnacional, arrestando a 3 presuntos agentes y 4 mujeres tailandesas que se cree que son madres sustitutas.

También encontraron 2 bebés, de 6 meses y 8 meses, en las redadas. La oficina se asoció con el Departamento de Investigación Especial, así como con otras agencias, incluida la Embajada de los Estados Unidos en Tailandia, para la investigación.

Las mujeres tailandesas fueron atraídas a la red de subrogación ilegal a través de las plataformas digitales y se les pagó más de 500.000 baht (cerca de 16000 dólares) a cada una por tener hijos para sus padres en el extranjero, según el comisionado de la oficina, Kornchai Klayklueng.

Las mujeres tailandesas viajarían a Camboya para una transferencia de embriones y luego regresarían a Tailandia, donde permanecerían hasta que dieran a luz, dice Kornchai. Luego, los bebés se entregarían a los padres en el extranjero.

La investigación se inició después de que una mujer, que se cree que es una madre sustituta involucrada en la red ilegal, dio a luz a un bebé prematuro con múltiples problemas de salud, incluida una hemorragia cerebral.

Los sospechosos enfrentan cargos por violar la Ley de Protección de Niños Nacidos por Tecnología de Reproducción Asistida en Ciencias Médicas y la Ley contra la Participación en la Delincuencia Organizada Transnacional.

En vista de que Tailandia ha prohibido la subrogación, gran parte del negocio se ha trasladado a Laos, donde han aparecido docenas de clínicas de fertilidad durante los últimos años.

Joe Biden parece haber elegido tomar el camino de las naciones que permiten la explotación, no el de las que la resguardan.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com