La medida de Biden había sido dejada sin efecto para lugares al aire libre pero seguía vigente para aviones, colectivos y trenes.

La jueza federal Kathryn Kimball Mizelle, del distrito de Florida, anuló el mandato nacional de Joe Biden que exigía el uso olbigatorio del barbijo para el transporte, incluidos aviones, colectivos y trenes.

Mizelle dictaminó que el mandato excedía la autoridad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), organismo que la Casa Blanca utilizó para justificar la orden ejecutiva. Su fallo, de 59 páginas, también asegura que los CDC no pudieron justificar con evidencia empírica el uso obligatorio en más de 2 años de pandemia.

La jueza de 35 años dijo que el único remedio es anular el mandato en todo el país, ya que sería imposible terminarlo solo para aquellos que presentaron la demanda que llegó a su despacho.

“Debido a que nuestro sistema no permite que las agencias actúen ilegalmente, incluso en busca de fines deseables, el tribunal declara ilegal y anula el mandato de máscara”, escribió.

La decisión de Mizelle fue en respuesta a una demanda de un grupo conocido como Health Freedom Defense Fund, en representación de una enorme cantidad de pasajeros de aerolíneas. El caso, como incluía personas de múltiples estados, cayó en un tribunal federal, y específicamente, en el despacho de Mizelle.

La Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) dijo que ya no hará cumplir el mandato de barbijos a la luz de la decisión de Mizelle.

El gobierno de Biden, que había postergado a principio de año el mandato hasta el 3 de mayo, y había anticipado que lo prorrogaría nuevamente hasta julio, criticó la decisión judicial.

“Obviamente, esta es una decisión decepcionante”, dijo la secretaria de prensa Jen Psaki en una conferencia de prensa este lunes. “El CDC continúa recomendando usar una máscara en el transporte público, aunque esta jueza haya decidido que no es más obligatorio, por favor sigan usándolo”.

Mizelle actualmente se desempeña como juez en el Tribunal Federal de los Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida. El entonces presidente DonaldTrump la nombró para el cargo en agosto de 2020, tan solo dos meses antes de la elección, y el Senado la confirmó tres meses después, con 49 republicanos votando a su favor y 41 demócratas votando en contra.

Fue nombrada jueza a los 33 años, lo que la convirtió en una de las juezas federales más jóvenes de la nación. Antes de su nominación al tribunal, trabajó como abogada en el bufete de abogados Jones Day y se desempeñó en el Departamento de Justicia como asesora legal del Fiscal General Adjunto, abogada litigante en la División de Impuestos y como Fiscal Federal Auxiliar Especial para el Distrito Este de Virginia.

Previo a ello, Mizelle se graduó en la Facultad de Derecho Levin de la Universidad de Florida. y fue asistente legal del juez de la Corte Suprema, el conservador Clarence Thomas, para muchos el más derechista de la historia moderna del máximo tribunal.

Además, Mizelle es una importante miembro de la Sociedad Federalista, una organización compuesta por abogados, académicos y otras personas generalmente conservadoras que apoyan la interpretación “originalista” de la Constitución de los Estados Unidos.

Su esposo, Chad Mizelle, sirvió anteriormente en el Departamento de Seguridad Nacional durante la administración Trump, y llegó a ser un importante consejero en materia de ciberseguridad para el Presidente.

Fuente: La Derecha Diario

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