Redacción BLes – El juez de la Corte Superior de California, Peter Wilson, ordenó la liberación inmediata de 1800 reclusos en el condado de Orange, muchos de los cuales de alta peligrosidad, pero se encontró con la resistencia del alguacil Don Barnes quien rechazó la orden refiriéndose a ella como “una medida absurda”.

En otra acción sin sentido promulgada por demócratas y funcionarios afines a sus intereses, un juez de la Corte Superior local Orange, California dictaminó la liberación anticipada de 1800 reclusos, argumentando un posible contagio masivo dentro del penal. 

El Sherif Don Barnes consideró inoportuno el pedido y lo catalogó como un gran peligro para el resto de la sociedad, por tal motivo decidió desobedecer la orden del juez y no liberar a los reclusos.

“Hemos liberado a 1.400 reclusos desde marzo por infractores de bajo nivel. Los únicos reclusos que quedan ahora son infractores graves”, explicó Barnes en diálogo con Fox News. “De los médicamente vulnerables, 90 de ellos están bajo custodia por asesinato o intento de asesinato, 94 por abuso de menores”.

El Sherif Barnes, en respuesta al pedido del juez, aseguró que al igual que los reclusos, los ciudadanos libres también tienen riesgo de contraer el virus del PCCh, por lo cual no habría motivo de agregarles también el riesgo de ser víctimas de delincuentes que deberían estar presos por delitos cometidos. 

El juez que determinó liberar a los presos, basó su pedido en el supuesto que el servicio penitenciario no estaba haciendo suficientes controles por el virus del PCCh, ni se estaba generando un entorno seguro para los presos. 

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Sin embargo Barnes negó sus dichos y aseguró “Hemos estado muy por delante de la curva en lo que respecta a las mejores prácticas dentro de nuestras cárceles. Mitigamos nuestra crisis de COVID de 220 casos en marzo a cero el lunes pasado”.

No resulta casualidad el pedido del juez, proviniendo de una Corte Californiana cuando el propio gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, ya en agosto de este año había anunciado la liberación anticipada de 18.000 prisioneros debido al virus del PCCh.

Ya para ese entonces, se habían liberado más de 10 mil reclusos con los mismos argumentos. 

El presidente de la Asociación de Jefes de Policía de California, Eric Núñez, se mostró preocupado por las liberaciones tempranas y por el anuncio del gobernador en continuar liberando presos sin tener en cuenta el impacto en la seguridad pública.

Algunas ciudades y estados de EE. UU. se vuelven cada vez más caóticos y con un rumbo incierto. Al mismo tiempo que los gobernantes demócratas insisten con políticas de cierre y bloqueo a comerciantes, destruyendo la economía, los lazos sociales y familiares, optan por desfinanciar la policía y por liberar a delincuentes y asesinos. 

En los aglomerados urbanos más grandes de California como San Francisco, las restricciones debido a la pandemia son absurdamente exigentes. Las autoridades buscan infundir el miedo por el virus con la complicidad de los medios masivos de comunicación, para luego justificar la imposición de restricciones y aislamientos. 

Pero al mismo tiempo que aumentan las restricciones, también lo hace la violencia, el crimen, las drogas y la miseria. ¿Pero en qué se concentran las autoridades? En criminalizar a los comerciantes, a los niños que no utilizan máscaras y a los religiosos que visitan las iglesias, en lugar de ocuparse de los verdaderos delincuentes.

Andrés Vacca – BLes