La agrupación terrorista vasca todavía tiene fuerte influencia a través de su rama política EH Bildu y sus líderes siguen libres y viajan constantemente a Cuba y Venezuela.

El gobierno demócrata de Joe Biden ha decidido retirar a ETA (Euskadi Ta Askatasuna) de la lista de organizaciones terroristas en el mundo, en una decisión que ha despertado el enojo de muchos españoles, especialmente del partido político VOX.

El secretario de Estado Antony Blinken notificó por escrito al Congreso el pasado viernes sobre la retirada de ETA del listado, y se espera que en las próximas semanas su nombre sea oficialmente eliminado de la Lista de Organizaciones Terroristas (“FTO“, por sus siglas en inglés Foreign Terrorist Organizations), la recopilación más precisa del mundo de este tipo de agrupaciones.

Si bien ETA ya no está más en acción, su eliminación de la lista provocará que muchos juicios que quedan pendientes no tendrán el apoyo internacional que solían tener, lo cual perjudica las acciones de las víctimas en su lucha por aclarar los brutales crímenes que este grupo ha cometido en el pasado.

ETA es un grupo separatista de ideología comunista que aboga por la independencia de la nación vasca, en el norte de España. Desde su creación en 1958, la agrupación es responsable de 864 asesinatos, de los cuales 355 fueron civiles, entre ellos 22 niños.

Su objetivo militar fue la “construcción de un Estado socialista en Euskal Herria“, un territorio imaginario que comprende las actuales Comunidad Vasca y Navarra en España, y Basse-Navarra, Labourd y Soule, en Francia.

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975 y la vuelta a las democracia, ETA aprovechó la retirada de las Fuerzas Armadas del poder para afianzar su postura guerrillera y entre los años ’80 y ’90, cometieron una masacre tras otra, asesinando a policías, soldados, políticos, jueces, empresarios, profesores, periodistas y todas sus familias, lo cual le ligó el ingreso a la FTO en 1997.

La agrupación terrorista declaró un alto al fuego en 2010, después de dejar un baño de sangre en España y un País Vasco más español que nunca, y terminó de desmovilizarse en 2018.

Sin embargo, sigue habiendo fuertes simpatías por el accionar del ETA, especialmente entre la llamada izquierda abertzale, con partidos que reivindican su accionar y tienen una fuerte influencia en la política vasca y nacional, como el EH Bildu.

Las razones dadas no tienen en cuenta que ETA, como tal, su marca, nunca se ha disuelto y que los sucesivos “escenarios” que montaron, entrega de armas (no todas), solemnes declaraciones de abandono del terrorismo, no tenían otro fin que allanar la legalización del que fuera su “brazo político” para que pudiera actuar con plena libertad. Por otra parte, una pequeña escisión, ATA, se mantienen activa aunque, de momento, sin ningún peligro conocido.

El Departamento de Estado mantenía, en su informe de 2019, durante el gobierno de Trump, a ETA como organización terrorista extranjera que operaba en España y Francia. El reporte indicaba que esta agrupación se mantenía activa políticamente, ayudando a Cuba y Venezuela a hacer lobby en España.

Incluso por estar en la lista, ese mismo año, Estados Unidos le impidió viajar a Arnaldo Otegui, líder del EH Bildu, a La Habana para asistir a un homenaje a Fidel Castro. Las autoridades estadounidenses no permiten sobrevolar su espacio aéreo a personas que pertenezcan a agrupaciones que estén la la FTO.

Según la información que ha publicado la agencia AP, Biden también pretende eliminar en la misma modificación a la agrupación japonesa Aum Shinrikyo, el grupo judío radical Kahane Kach y dos grupos islámicos, el Consejo de la Shura de los Muyahidines de Derna y Al-Gama’a al-Islamiyya.

Fuente: La Derecha Diario

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