Redacción BLes– El autor y erudito legal estadounidense, Jonathan Turley, enciende las alarmas por las numerosas citaciones que tienen preparadas los demócratas, principalmente a los republicanos, por lo ocurrido el 6 de enero en el Capitolio de Washington D.C.

“La decisión de los demócratas de investigar a los miembros del partido contrario es un precedente peligroso en una institución que siempre ha protegido la privacidad y la confidencialidad de los registros telefónicos y de la oficina”, escribió Turley el 31 agosto en The Hill. 

Para Turley resulta también inquietante el hecho de que el presidente del Comité Selecto de la Cámara de Representantes, Bennie Thompson (demócrata de Mississippi), quisiera mantener en secreto los cientos de citaciones programadas. 

“Tenemos una lista bastante exhaustiva de personas. No les diré quiénes son”, dijo Thompson al referirse a la investigación sobre presunta insurrección, que continúa a pesar de que el FBI no encontrara pruebas de un movimiento planificado.

Además, “No está claro que el Congreso tenga tal autoridad para hacer cumplir las citaciones secretas”, reitera Turley. 

Es más, el presidente del Poder Judicial de la Cámara Demócrata, Jerrold Nadler (demócrata de Nueva York), denunció ese procedimiento  secreto, en declaraciones del 30 de junio desde la página oficial del Comité.

“Niegan a los ciudadanos, empresas e instituciones estadounidenses su día básico en la corte y, en cambio, reúnen sus pruebas completamente en secreto”, expresó Nadler. 

En este sentido, Turley también aludió al presidente de la Corte Suprema, John Roberts, quien dijo que las citaciones del Congreso deben dirigirse a un “propósito legislativo válido” y estar “relacionadas con una tarea legítima del Congreso y en su desarrollo”.

Asimismo, mencionó un caso similar ocurrido en 1957 en el que el Tribunal Supremo consideró que “el resultado predominante [de este tipo de citaciones] solo puede ser la invasión de los derechos privados de los individuos”.

Por su parte, el Comité Selecto solicitó a varias compañías de telecomunicación retener todos los registros de llamadas y mensajes de las personas citadas, que incluyen representantes republicanos, involucradas en la manifestación del 6 de enero en el Capitolio.

La solicitud incluye también los correos electrónicos, registros de llamadas y todo tipo de comunicación entre las diferentes plataformas de redes sociales.

Entre las personas que posiblemente sean citadas estarían los representantes republicanos Andy Biggs, Paul Gosar, Matt Gaetz, Lauren Boebert, Mo Brooks, Madison Cawthorn, Louie Gohmert, Jody Hice, Scott Perry, Marjorie Taylor Greene y Jim Jordan.

Igualmente, se incluirían los registros del expresidente Donald Trump, de su hija Ivanka, de sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump, de su nuera Lara Trump y de Kimberly Guilfoyle, que es novia de Trump Jr. y trabajó en la campaña.

Para algunos internautas tanto la investigación como el procedimiento que siguen los demócratas no es el correcto, e incluso les parece peligroso, como se desprende de sus comentarios. 

“Es curioso que el Congreso esté aislado de la FOIA. Son un montón de ‘personajes’ corruptos. Apuesto a que los dedos de Nancy [Pelosi] estaban sobre la bandera falsa del 6 de enero. El FBI no ha encontrado evidencia de una insurrección coordinada”, escribió el usuario de Twitter @ericntyler. 

En su caso, la usuaria @TiffanieTx1 comentó: “Nunca importó si tenían la autoridad para hacer algo, considerando que han estado burlando la Constitución durante años con impunidad. Ellos crean y rompen sus propias reglas frente a nuestras caras”.

José Hermosa – BLes.com

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