El Parlamento húngaro decidió rechazar la imposición de una tasa mínima corporativa del 15% como pretendía la agenda global de Biden y la Unión Europea. Hungría mantendrá firmemente su tasa impositiva en el 9%.

Hungría no se sumará a la agenda global impulsada por Janet Yellen y Joe Biden desde Estados Unidos, así como por la Unión Europea (UE). La Asamblea Nacional de Hungría emitió un decreto para rechazar terminantemente la adopción de la tasa mínima global para las empresas, a partir de la mayoría del partido derechista “Unión Cívica Húngara” de Víktor Orbán.

La tasa mínima global que se propone un piso con una alícuota marginal del 15% para grandes empresas, en particular multinacionales con ingresos anuales superiores a los US$ 750 millones.

Aunque para otros países la adopción de la normativa no implicaría ningún cambio práctico, para Hungría significaría un incremento impositivo notable porque actualmente aplica una tasa corporativa consolidada en el 9%, que se viene aplicando en ese país desde el año 2017.

Además, supondría un retroceso en la agenda del presidente Orbán, que rebajó la tasa impositiva para empresas en 10 puntos porcentuales como parte de su reforma tributaria de 2016. El Presidente se pronunció abiertamente en contra del aumento impositivo, y aseguró que su impacto recesivo es inoportuno en medio del delicado contexto mundial.

“La tasa mínima global no está lista para su aplicación. El trabajo es lento y no se sabe cuándo se completará, pero tampoco se sabe cuál será su resultado final”, explicó Orbán frente al parlamento húngaro.

Desde el punto de vista del Partido Demócrata en Estados Unidos y la Unión Europea, la aplicación de una tasa corporativa mínima a nivel global fue ideada para limitar la pérdida de eficiencia y competitividad que generan las elevadas tasas aplicadas en estos países, un hecho que desincentiva el asentamiento de empresas multinacionales y puestos de trabajo. Se pretende trasladar parte del costo por ineficiencia desde los países con mayores tasas tributarias hacia aquellos que imponen tributos más bajos, en perjuicio de estos últimos.

Hasta antes de la reforma tributaria de Donald Trump, Estados Unidos aplicaba una tasa marginal máxima consolidada del 38% para empresas con un sistema progresivo y distorsivo, y fue rebajada al 21% a partir de 2018.

El presidente Biden pretende aumentar la tasa al 28%, un nivel similar al que aplican Alemania (29,9%), Francia (28,4%), Italia (27,8%), y Portugal (31,5%), que conforman los países de la UE con mayores tasas impositivas sobre las empresas.

El impuesto mínimo también fue propuesto para tratar de poner un freno a la tendencia internacional por la rebaja de impuestos. El aumento de la ineficiencia y la erosión de la competitividad provocaron una importante retracción de las tasas corporativas entre 1980 y 2021, como lo explica la base de datos de la Tax Foundation.

Hungría no aceptará el traspaso de ineficiencia desde otros países hacia el suyo, y el presidente Orbán aseguró que no habrá ningún cambio en la tasa marginal del 9% a pesar de cualquier presión internacional.

Fuente: La Derecha Diario

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