Seth J. Schwartz, psicólogo y profesor de la Facultad de Educación para la Salud y Psicología de la Universidad de Texas, advirtió que uno de cada tres venezolanos refugiados en Estados Unidos sufre de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Durante una entrevista para El Nuevo Herald, el académico señaló que este padecimiento ha llevado incluso a que muchos de los ciudadanos se refugien en el alcohol.

En un estudio que analiza los impactos de la crisis de Venezuela en la salud mental de los protagonistas del éxodo, los expertos encontraron que 31% de los adultos venezolanos que ahora vive en Miami cumplen con los criterios del TEPT.

El análisis de Schwartz, junto con la investigadora Saskia Vos para la Universidad de Miami (UM), fue realizado en casi 650 venezolanos que migraron a Miami y Colombia.

21% de los venezolanos entrevistados en Colombia mostraron síntomas de TEPT.

Patricia Andrade, directora del programa Raíces Venezolanas de Miami, explicó que para los migrantes venezolanos la carga emocional es muy fuerte, lo que se suma a la incertidumbre de cómo les irá en el futuro.

“Los padres sufren de mucha ansiedad y si han padecido, por ejemplo, persecución política arrastran todos esos miedos y pesadillas que son recurrentes aún estando en este país”, dijo la activista que ayuda a los venezolanos recién llegados a EE UU en situación de carestía.

Uno de los principales motivos que tuvieron los entrevistados para huir de Venezuela fue la persecución política. También mencionaron la escasez de alimentos, agua, medicinas y otras necesidades. Muchos afirmaron que apenas había trabajos y los que existían no pagaban lo suficiente para la supervivencia diaria.

Venezuela se encuentra sumida en una desgarradora crisis económica que ha conducido a que 94.5% de la población venezolana sea considerada en situación de pobreza y el 76.6% está por debajo de la línea de pobreza extrema, con ingresos inferiores a $1.2 por día, según la Encuesta de Condiciones de Vida de la Universidad Católica Andrés Bello.

El colapso económico y la creciente represión y violencia han dejado profundas heridas psicológicas en muchos de los venezolanos que se han refugiado en Estados Unidos. Algunos buscan ayuda, indicó Andrade, otros se encierran en sí mismos.

Hay padres e hijos que caen en el alcohol o en las drogas, mientras que menores inician una vida sexual temprana por falta de orientación.

Schwartz también colaboró con Christopher P. Salas-Wright, profesor asociado de la Universidad de Boston, para examinar datos sobre 400 adolescentes inmigrantes venezolanos que viven en Estados Unidos, quienes también mostraron “problemas de salud mental alarmantes”.

Muchos jóvenes que experimentaron hambre en Venezuela todavía están sufriendo y es probable que experimenten depresión. Casi la mitad de los entrevistados, con edades entre 12 y 17 años de edad, ya habían comenzado a ingerir alcohol.

Erika Hernandez – miamidiario.com

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