Redacción BLesUn nuevo informe de ID.me, un servicio de prevención de fraudes, reportó que posiblemente estafadores hayan logrado saquear hasta la mitad de las prestaciones por desempleo que Estados Unidos repartió como medida de urgencia para resguardo de la economía durante la pandemia provocada por el virus del Partido Comunista Chino (PCCh).

Blake Hall, director ejecutivo de ID.me, le dijo a Axios que es posible que los estafadores hayan saqueado hasta la mitad de los beneficios por desempleo, asegura el informe. Lo que equivaldría a una suma aproximada de 400.000 millones de dólares por reclamos fraudulentos.

Por otro lado, Haywood Talcove, director ejecutivo de LexisNexis Risk Solutions, una gran empresa con más de 6000 empleados dedicados a la prevención de fraudes y análisis de datos, estimó que la mayor parte del dinero robado, cerca de un 70 por ciento, probablemente terminó fuera de los Estados Unidos. 

De ser cierto lo que asegura Talcove, la situación es aún más grave, dado que no solo aquellos que realmente necesitaban el dinero no pudieron obtenerlo sino que además ni siquiera sirvió para hacerlo circular en el país y colaborar con la reactivación de la economía.

Según reportó Talcove, gran parte de este dinero quedó sin dudas en manos de organizaciones criminales dentro de China, Nigeria, Rusia y algunos otros lugares.

Otra gran porción del dinero habría finalizado en manos de pandillas callejeras en el país, que han constituido una gran parte de los estafadores en los últimos meses.

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Según el reporte, algunos grupos de delincuentes pudieron utilizar algún mecanismo de robo de información personal para luego utilizarla para hacerse pasar por solicitantes de ayuda por desempleo. Pero tampoco se descarta que estos grupos hayan engañado a los demandantes legítimos para que estos entreguen su información personal, sin saber que sería utilizada para tal fin.

Otro mecanismo posible pudo haber sido entregarle a personas de bajos recursos tarjetas de débito para que retiren el dinero, el cual luego sería transferido al extranjero, posiblemente a través de criptomonedas imposibles de rastrear.

El informe asegura que los sistemas estatales de desempleo no estaban lo suficientemente preparados para manejar las millonarias sumas de dinero ni las extraordinaria demanda de los supuestos desocupados durante la pandemia. 

Si bien en este tipo de casos siempre se presume que un porcentaje de los cientos de miles de millones podrían terminar en manos de gente a la cual no estaban destinados realmente los fondos, pareciera que en esta oportunidad la situación excedió con creces lo imaginado.

Antes de la pandemia, los reclamos por desempleo eran relativamente raros y, en general, los programas duraban tan poco tiempo que las agrupaciones criminales internacionales no los veían como un objetivo lucrativo. 

Pero en Estados Unidos, siguiendo la presión de los izquierdistas demócratas, los seguros de desempleo se convirtieron en una constante para supuestamente mantener a flote la economía durante la pandemia, a pesar que muchas veces los sectores empresarios se manifestaron en contra del sistema utilizado por no poder encontrar empleados disponibles para trabajar, dado que en muchos casos preferían quedarse en sus casas y continuar cobrando los seguros de desempleo. 

Esta situación que provocó la extensión de los programas de desempleo, sumado que los mismos fueron dirigidos muchas veces por burócratas estatales que no fueron tan rápidos en tomar medidas enérgicas contra los delincuentes como lo hacen normalmente las empresas privada, provocó que los delincuentes internacionales concentren sus esfuerzos en aceitar los mecanismos para lograr violar las normas de seguridad y provocar lo que pudo haber sido uno de los fraudes masivos más importantes de la historia. 

Andrés Vacca– BLes.com