Disney le dio rienda suelta al director Taika Watiti después del éxito de Thor: Ragnarok pero compuso un desastre cinematrográfico más enfocado en dar un mensaje político que en entretener.

La nueva entrega de Thor volvía a la pantalla grande después del parate por la pandemia con todo a su favor: el mítico superhéroe nórdico estaba acompañado por los Guardianes de la Galaxia, el aclamado Taika Watiti repetía en la silla del director, volvía la ganadora del Oscar Natalie Portman a su rol de Jane Foster e incluso habían conseguido al multigalardonado Christian Bale para que haga del villano principal, Gorr, y al también ganador del Oscar, Russell Crowe, para que actúe de Zeus.

Pero la extraña y bizarra película que salió de todo esto fracasó estrepitosamente en la taquilla. Si bien tuvo un relativo buen estreno, recaudando poco más de US$ 144 millones, después del primer fin de semana en los cines, Thor: Love & Thunder colapsó en ventas.

Tuvo una caída del 68% en ventas entre el primer fin de semana y el segundo, la baja más fuerte de toda la historia del MCU, y solo pudo recaudar un lamentable US$ 45 millones. En comparación, las otras caídas entre fin de semanas más pronunciadas de Marvel hasta ahora habían sido Doctor Strange in the Multiverse of Madness (-66%) y Black Widow (-67%).

A 10 días de su estreno, la película recaudó en Estados Unidos unos US$ 233 millones, muy lejos del objetivo de Disney, que como mínimo esperaba haber recuperado localmente el costo de producción de la película que fue poco más de US$ 250 millones.

Si bien los distintos críticos identificaron varios problemas con la película que pueden haber causado este fracaso en la taquilla, hay un tema que viene empañando todas las entregas de la Fase 4 de Marvel: el innecesario y poco interesante progresismo militante.

A la película no le falta ninguno de los estereotipos que le fascinan a la izquierda. La cuarta entrega de Thor tiene por primera vez a una Thor mujer, nada más y nada menos que la propia Natalie Portman, quien a diferencia de los comics automáticamente levanta el martillo y es una superhéroe tan o más realizada que el Thor original.

También cuenta con el personaje de Valkiria, que en vez de ser una mujer nórdica, alta, color blanca y pelo rubio, es interpretada por Tessa Thompson, una afroamericana de baja estatura que coincidentemente es parte de una trieja (una pareja de tres personas) del director, Taika Watiti y la cantante Rita Ora.

Como en la vida real (porque parece que actuar ya no es posible para los actores de Hollywood), el personaje de Valkiria es lesbiana, exige que le digan “Rey Valkiria” en vez de “Reina Valkiria”, y dice abiertamente que es adicta al sexo y al alcohol.

Tampoco podía faltar la salida del clóset de Korg, que es interpretado por el propio Taika Watiti y en la película cuenta que en su raza kronan, los hombres tienen sexo con otros hombres y así hacen bebés.

Lo extraño es que todo esto está en una película que fue publicitada como la primera película de comedia de Marvel, y el rango etario al que apuntan claramente es menos de 16 años. Nadie entiende por qué Disney insiste con promulgar estos dogmas del feminismo interseccional en películas para niños.

Por último, la película trata de combinar un tono cómico con un tono de miedo y con un tono trágico, fallando en los tres. Pasa en cuestión de segundos de mostrar una persona muriendo de cáncer a hacer un chiste cansador de dos cabras gritando.

Es la segunda entrega del año de Marvel, junto con Doctor Strange in the Multiverse of Madness, y las dos películas han resultado un fracaso económico para Disney. En otra época, las tres películas que Marvel publicaría en el año conformarían el Top 3 de películas más taquilleras de ese año, pero los tiempos han cambiado considerablemente desde el chasquido de dedos de Thanos.

Actualmente Top Gun: Maverick, una película que se olvida de todo el progresismo moderno y se enfoca en hacer un largometraje diseñado para los fanáticos del cine de acción y con un fuerte mensaje patriótico, se ubica indiscutidamente al frente de la taquilla, habiendo recaudado desde mayo US$ 1.238 millones.

Doctor Strange in the Multiverse of Madness llegó a los US$ 954 millones y fue retirada de los cines para pasar a Disney+, mientras que el Top 3 lo completa Jurassic World: Dominion, otra película que se enfoca en la nostalgia, respeta a los personajes y no agrega innecesariamente tramas relacionadas al feminismo y al racismo.

Thor: Love & Thunder, con tan solo US$ 499 millones a nivel mundial y una caída del 68% en las ventas a una semana del estreno, no parece que se vaya a meter entre las cinco películas más vendidas del año, algo que ya se está haciendo recurrente con la Fase 4 pero que nunca había pasado en las anteriores tres fases. Esperando este fracaso, Disney anticipó que en 30 días la película saldría de los cines para entrar en el servicio de streaming Disney+, a donde las entregas de Marvel van a morir.

Fuente: La Derecha Diario

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