Redacción BLes– Instagram, la enorme plataforma virtual propiedad de Facebook, anuncia medidas estrictas de control, a través de las cuales estaría revisando los mensajes privados de los usuarios con el fin de “prohibir” de la red a aquellas personas que utilicen lo que ellos consideran que son “discursos de odio”.

El gigante de las redes sociales, propiedad del cuestionado empresario Mark Zuckerberg, anunció el miércoles que está tomando medidas enérgicas contra los usuarios que están  “rompiendo nuestras reglas en los DM (mensajes privados)”. 

Las nuevas medidas fueron informadas a través de un comunicado oficial en la página de Instagram, dónde se intenta explicar la reciente eliminación de cuentas y contenido.

El 95% de los “6,5 millones de discursos de incitación al odio” de los meses de julio a septiembre fueron censurados por la plataforma sin que nadie siquiera lo informara, festejó el gigante de las grandes tecnologías en su comunicado.

Sin embargo, las intenciones de censura parecen no tener límite, porque según afirma Instagram abiertamente: “Hoy anunciamos que tomaremos medidas más estrictas cuando nos demos cuenta de que hay personas que infringen nuestras reglas en los mensajes privados”, sigue el comunicado.

Según se informa, actualmente ya se están monitoreando los mensajes privados y suspendiendo a usuarios que “no respeten las políticas de discurso establecidas”, y en aquellos casos en que “alguien continúe enviando mensajes infractores, se desactivará su cuenta”.

El hecho de que Instagram confirme que la plataforma está monitoreando activamente los mensajes privados en su sistema de mensajes, y que ahora prohibirán a los usuarios por lo que definen como “discurso de odio”, aumenta aún más las preocupaciones sobre la privacidad y la censura. 

Sobre todo teniendo en cuenta que el amplio concepto de “discurso de odio”, no es otra cosa que una construcción teórica que los poderosos representantes de Silicon Valley crearon a partir de su ideología y creencias izquierdistas y globalistas. 

En otras palabras, no es el “odio” real lo que están combatiendo, sino que primero recategorizan como “odio” a cualquier discurso que se oponga al de ellos, para luego censurar utilizando una categoría que suena bien a los oídos de todos. 

Sin ir más lejos, el jueves, Twitter el gran aliado de Facebook, cerró las cuentas del periodista conservador James O’Keefe y su organización de investigación Project Veritas. La censura se produjo después del informe de Project Veritas sobre el vicepresidente de Facebook, Guy Rosen, diciendo que la plataforma Big Tech “congela” intencionalmente, a través de algoritmos, comentarios donde “puede haber” discurso de odio, según reportó The Federalist.

El poder de censura de las Big Tech parece no tener límites en su obsesión por generar un discurso único y homogéneo en todos aquellos aspectos de la vida social que les parezca pertinente. 

Tal es el caso del virus PCCh y las polémicas campañas de vacunación. En un anuncio el 8 de febrero, Facebook afirmó que está “expandiendo nuestros esfuerzos para eliminar las afirmaciones falsas en Facebook e Instagram sobre las vacunas COVID-19, COVID-19 y las vacunas en general durante la pandemia”.

El punto más fuerte de censura, llegó en enero cuando dejaron sin canales de comunicación al propio presidente de los Estados Unidos Donald Trump, eliminando sus cuentas de Twitter, Facebook y YouTube, utilizando vagos argumentos de supuesta “incitación al odio en sus discursos”.

Andrés Vacca-BLes.com