De acuerdo con un informe publicado por el New York Times el pasado sábado, el Pentágono mantiene vigente -aunque ya no financiado por el Estado- un programa para el análisis de avistamientos de Ovnis en Estados Unidos.

Un exfuncionario del Pentágono confirmó al medio estadounidense la existencia del Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas, e indicó que actualmente no recibe financiamiento de parte del Estado, declarando que a finales del 2011 el programa dejó de recibir los 22 millones de dólares anuales que financiaba el Departamento de Defensa.

Según lo compartido por Luis Elizondo, él era el encargado de ese programa, pero presentó su renuncia el pasado 4 de octubre a través de una carta dirigida al Secretario de Defensa Jim Mattis, en donde le recriminó el hecho de que se haya dejado a un lado el proyecto.

“Hay muchos informes por parte de la Armada y de otros servicios de sistemas aéreos inusuales que interfieren con plataformas de armamento militar y despliegan capacidades más allá de la nueva generación”, dijo.

En declaraciones al diario, Elizondo confirmó que las investigaciones en torno a los avistamientos no se han suspendido, llevadas a cabo por funcionarios del departamento de defensa en colaboración con la CIA.

El programa ha concentrado esfuerzos en el análisis de videos y registros sonoros de sucesos en donde resultaron involucrados OVNIs pero que no se les dio mucha repercusión pública; entre esos se encuentra el caso de un objeto volador de forma ovalada del tamaño de un avión comercial.

En el video se puede apreciar el objeto que fue avistado en el 2004 por dos aviones militares cerca de las costas de San Diego (California).

Según el informe del NYT, la empresa Bigelow Aerospace se encargaba de evaluar el material  relacionado a OVNIs, y que por lo tanto un gran porcentaje de los 22 millones de dólares destinados para el programa se utilizaban para efectuar los contratos con la empresa.

De acuerdo con la información recogida por El Español, Robert Bigelow, dueño de la empresa contratada es amigo de Harry Reid, exsenador demócrata que siempre ha demostrado interés en tal tipo de investigaciones por lo cual era uno de los principales impulsores del programa.