El precio de las propiedades se derrumbó un 0,6% en el mes de julio, cuando los analistas esperaban un ligero incremento de hasta 0,2% contra el mes anterior. Es el peor registro mensual desde marzo de 2011.

La Agencia Federal de Financiamiento a la Vivienda confirmó que el precio general de las propiedades inmuebles registró una fuerte caída del 0,6% al término del mes de julio, mientras que los mercados financieros esperaban un repunte de al menos 0,2%, por lo que la diferencia terminó siendo de casi un punto.

Si bien en magnitud puede parecer poco, es la segunda vez desde el año 2012, cuando terminó la crisis hipotecaria, que se registra una caída en los precios de las viviendas, solo después de la que hubo en abril de 2020 en consecuencia del shock recesivo por la pandemia.

El número sorprende ya que es además la contracción mensual más importante desde marzo del 2011, y a diferencia de aquél entonces, se da un contexto altamente inflacionario.

Los precios de las propiedades inmuebles acumularon un aumento del 13,9% interanual en comparación al mismo mes del año 2021. Sin embargo, la variación interanual se mantiene en constante caída desde el pasado mes de febrero.

Antes de la pandemia, los precios de la vivienda aumentaron a razón del 5% interanual en 2019. La fuerte expansión monetaria producida desde 2020 elevó la tasa de inflación de propiedades hasta casi el 20% interanual, y este proceso muestra indicios de agotamiento y corrección bajista.

Del mismo modo en que ocurrió en 2008, la Reserva Federal se ve obligada a subir la tasa de interés de corto plazo, persiguiendo un objetivo de inflación estable a costa de los otros indicadores económicos. Al igual que en 2008, la suba repentina de las tasas explotan una burbuja que llevaba años inflándose.

Actualmente, la tasa de la FED aumenta al ritmo más drástico desde la década de 1980, y ya oscila entre el 3% y 3,25% para los bonos a corto plazo. El ajuste sobre la política monetaria suele ser un hecho característico para el fin de los ciclos expansivos en Estados Unidos, y el comienzo de fuertes recesiones.

El alza de la tasa de política monetaria encarece el costo del financiamiento para el mercado hipotecario. La tasa hipotecaria promedio alcanzó el 6,02% en el mes de septiembre, y es el valor más alto registrado desde la crisis de 2008.

El mayor de los activos financieros generan una presión alcista en la cantidad de hipotecas ofrecidas a tasa ajustable, la oferta de contratos a tasa fija con valores cada vez más altos, y en la práctica se espera una fuerte desaceleración de la demanda de vivienda en Estados Unidos.

Fuente: La Derecha Diario

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