Redacción BLesMás de 20 estados decidieron cancelar los pagos por desempleo provenientes de los paquetes de ayuda contra el COVID, lo que estaría obligando a los beneficiarios a aceptar trabajos que antes no estaban tomando y en consecuencia caen las tasas de desocupación.

Los incentivos federales de ayuda pandémica aumentaron el pago por desempleo a 300 dólares por persona cada semana y extendieron esos pagos hasta por 18 meses, cuando habitualmente no supera los 6 o 7 meses. 

Si bien los anuncios indican que a principios de septiembre los beneficios expirarán, los gobiernos estatales tienen la facultad de optar por cancelar el envío de los fondos federales antes de esa fecha.

Según reportó Fox News, el gobernador de Missouri, Mike Parson, uno de los primeros en prescindir voluntariamente de estos fondos de ayuda, justificó su decisión asegurando que los beneficios fueron útiles durante el apogeo de la pandemia, pero que a continuación “ha empeorado los problemas de la fuerza laboral que enfrentamos”.

Parson, al igual que muchos otros gobernadores republicanos, tomó la decisión de poner fin a los beneficios financiados con fondos federales para abordar los reclamos de las empresas sobre la escasez de mano de obra, a pesar que la medida desde ya no resulta simpática, pudiendo afectar su imagen frente a gran parte de los votantes. 

El 12 de junio, Missouri y cuatro estados más ya habían anunciado la suspensión de pagos. Luego le siguieron siete estados desde el 19 de junio,  este fin de semana, los beneficios expiran en 10 estados más. Y otros cuatro ya anunciaron la finalización de los beneficios antes del 10 de julio.

Según un análisis de la consultora Jefferies LLC, publicado por Fox News, todos los estados que anunciaron la suspensión del subsidio federal, reflejaron en las semanas subsiguientes importantes reducciones en las tasas de desocupación.

Aneta Markowska, economista financiera en jefe de la Jefferies, dijo en diálogo con Fox News que “los empleadores tuvieron que competir con el gobierno en la distribución de dinero, y eso dificulta mucho la captación de trabajadores”. Sobre todo teniendo en cuenta que por lógica, las empresas a cambio de la distribución de dinero exigen trabajar, mientras que el estado lo realiza sin exigir nada a cambio.

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En consecuencia los empleadores debieron enfrentarse a una fuerte escasez de mano de obra. Este tipo de problemática suele ser normal en países con tasas ínfimas de desocupación, pero no es el caso actual de los Estados Unidos, quien a pesar de los indicios de una reciente recuperación económica, aún mantiene tasas considerables de desempleo. 

De hecho, resulta sumamente contraproducente para una economía en expansión limitar artificialmente la mano de obra disponible. Por esta razón es que muchos gobernantes republicanos decidieron eliminar los pagos federales de 300 dólares semanales a los desempleados. 

El sistema de subsidios por desempleo extendido por la administración Biden, fue sumamente criticado principalmente por los sectores conservadores y representantes del sector productivo. 

El gobernador republicano Henry McMaster de Carolina del Sur condenó los beneficios desde el comienzo, y en mayo declaró:

“Esto es lo más cercano al socialismo que he visto. Tenemos registros de búsqueda de ayuda en todas partes, recibimos llamadas, cartas y mensajes de texto de todo tipo de empresas en todo el estado que buscan personas para trabajar. Las personas no van a trabajar porque obtienen tanto dinero o más en algunos casos quedándose en casa”.

Y en cambio le recomendó a la población: 

“Ve a buscar un trabajo, vuelve al trabajo. Así es como se construye una economía y una familia y todo lo demás. Las propuestas de Biden son totalmente subproductivas, son un incentivo mortal y nos ponen en el camino del socialismo. Tenemos que levantarnos y luchar contra esto”, dijo McMaster .

Andrés Vacca – BLes.com