Redacción BLesVarias entidades y personajes influyentes de Estados Unidos están vinculados con la Administración del Ciberespacio de China, (CAC, por la sigla en inglés) del régimen comunista chino, para promover la “propaganda en línea y la labor de opinión pública”, e impulsar la agenda antidemocrática de este. 

Asimismo, resulta contradictorio que la CAC, siendo la encargada de reprimir la disidencia en el interior de su país, y de censurar los medios de comunicación y la Internet, también se dedique a hacer propaganda al Partido Comunista de China (PCCh) en el exterior, según reveló The National Pulse el 1.° de abril. 

La CAC se jactó de sus labores de propaganda en Occidente, y en particular en Estados Unidos, donde difunde las versiones del PCCh publicadas por el medio comunista China Daily, y hasta controlaría el equipo de seguridad de Biden.

Para lograrlo, el China Daily paga a medios como el New York Times, el Wall Street Journal y el Washington Post. En este último se destaca la labor procomunista de Fareed Zakaria.

“A través de la cooperación con think-tanks como el Instituto Berggruen de Estados Unidos, el Centro Canadiense para la Innovación en la Gobernanza Internacional y el Instituto Lowy de Política Internacional de Australia, hemos atraído a casi 200 think-tankers extranjeros como comentaristas especiales del China Daily”, relata el CAC. 

Asimismo, calcula que ha logrado difundir al menos 10.000 piezas de propaganda a audiencias extranjeras.

Por su parte, el Instituto Berggruen cuenta, entre sus miembros clave del “Consejo del Siglo XXI”, a varios think tanks importantes y a figuras públicas de reconocimiento mundial.

Entre ellos se encuentran:  El ex primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, el expresidente francés Nicolas Sarkozy, el ex primer ministro australiano Kevin Rudd, el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers y la ex primera ministra danesa y miembro del Consejo de Supervisión de Facebook, Helle Thorning-Schmidt, además del financiador anti-Trump Pierre Omidyar.

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Por parte de las grandes empresas tecnológicas y los medios participan en la propaganda del PCCh: El consejero delegado de Twitter, Jack Dorsey, el ex director general de Google, Eric Schmidt, la fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, y el presentador de la CNN y columnista del Washington Post Fareed Zakaria.

Entre los socios del Instituto Berggruen figuran entidades del PCCh como la Academia de Inteligencia Artificial de Pekín, el Instituto de Innovación y Estrategia de Desarrollo de China, la Academia de Ciencias de China, la Academia de Ciencias Sociales de China y la Asociación de Inteligencia Artificial de China.

Al parecer el CAC ejerce sus labores de interferencia en la política y la opinión pública desde el 2008. 

Uno de los ejemplos más recientes es la colaboración entre la ex consejera de Soros, Rosa Brooks, y el ejecutivo de Berggruen, Nils Gilman, recomendando cómo Joe Biden debería negarse a conceder en caso de una aparente victoria del presidente Donald Trump el 3 noviembre, como lo hizo.

La amenaza del PCCh a las democracias del mundo se apoya en gran medida en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con la que busca superar a Estados Unidos e imponer un férreo control sobre sus preciados recursos naturales.

Beijing busca imponer una peligrosa red de infraestructura física y digital conectando a China con Medio Oriente, África y Latinoamérica.

Con 140 países firmantes hasta marzo de 2021, la influencia económica y política del régimen comunista chino comienza a afectar la hegemonía de Estados Unidos.

Para la ejecución de la iniciativa, los países miembros deben permitir inversiones en infraestructura que se adecúen a los requerimientos políticos y legales del PCCh. 

José Hermosa – BLes.com