Redacción BLes– Por fin se han descubierto los restos del U.S. Revenue Cutter Bear, un barco que cazaba espías nazis en el Ártico.

Según Live Science, científicos oceánicos encontraron los restos en el fondo marino a una profundidad de unos 60 metros en aguas canadienses, a unas 90 millas náuticas (167 km) al sur del Cabo Sable de Nueva Escocia.

Brad Barr, coordinador de la misión del Programa de Patrimonio Marítimo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), dijo que la ubicación exacta del barco hundido se mantiene confidencial para disuadir a los buzos técnicos de que intenten llegar a él.

Barr no mencionó cómo recuperar el barco, pero dijo que los socios de la búsqueda están discutiendo cómo proteger los restos del naufragio con el gobierno canadiense.

El U.S. Revenue Cutter Bear, que ha prestado servicio en el mar durante al menos 88 años, tiene una vasta y rica historia.

El barco empezó a trabajar como cazatesoros comercial en 1874 antes de que el gobierno lo comprara en la década de 1880 para realizar labores de rescate en el Ártico, gracias a su capacidad de viajar por aguas llenas de hielo.

El Bear patrulló las aguas del Ártico para la Marina estadounidense en ambas guerras mundiales. En 1941, ayudó a capturar el pesquero noruego Buskø, que la fuerza militar alemana utilizaba para informar sobre las condiciones meteorológicas en el Atlántico Norte.

También sirvió como barco de socorro durante la pandemia de gripe española de 1918-1919, como museo flotante, como plató para una película de Hollywood y como barco de expedición en las exploraciones antárticas del almirante Richar Byrd.

El barco fue retirado del servicio en 1944 y amarrado en un muelle de Halifax, Nueva Escocia. Finalmente se hundió tras una tormenta en 1963, en algún lugar al sur de Nueva Escocia y al este de Boston, mientras era remolcado a Filadelfia.

“El Oso ha tenido una historia increíble, y es muy importante en muchos sentidos en el patrimonio marítimo estadounidense y mundial debido a sus viajes”, dijo Barr, que ha dirigido la búsqueda de los restos del naufragio.

Dijo a Live Science que la búsqueda comenzó a finales de la década de 1970. En ella participó Harold Edgerton, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que inventó el sonar de barrido lateral, una tecnología utilizada para detectar y obtener imágenes de objetos en el fondo marino.

El grupo probó la tecnología de escaneo lateral en 1979, pero no encontró el pecio, posiblemente porque la ubicación de su hundimiento había sido mal comunicada.

En 2007 se realizó una segunda búsqueda con la ayuda de un sumergible secreto de la Marina, el NR-1, de propulsión nuclear, pero no tuvo éxito.

Finalmente, la Guardia Costera de Estados Unidos y la NOAA unieron fuerzas con otros socios y comenzaron otra búsqueda en 2019. Tras cartografiar con un sonar 62 millas cuadradas (160 kilómetros cuadrados) de fondo marino, identificaron dos objetos sumergidos en la zona de búsqueda.

En septiembre, regresaron en un barco de la Guardia Costera equipado con un vehículo operado por control remoto para tomar videos submarinos y confirmar que el objeto más grande es el naufragio del Oso.

Dan Knight – BLes.com

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