Redacción BLesLuego de que el multimillonario empresario, Elon Musk, escribiera un desacostumbrado tuit adulando al régimen comunista chino, algunos interpretaron el mensaje como un humillante intento por salvar a su empresa mostrando sumisión al Partido Comunista de China (PCCh).

“Lo ocurrido a Tesla con China debería servir de advertencia para otras empresas estadounidenses adictas al tamaño y al potencial del mercado chino”, escribió en este sentido la autora Helen Raleigh en The Federalist del 9 de julio. 

Musk emitió el tuit para la fecha del centenario del PCCh, generando en ese momento muchas reacciones de rechazo y decepción de sus lectores, quienes no dudaron en responderle.

“La prosperidad económica que ha alcanzado China es realmente sorprendente, sobre todo en materia de infraestructuras. Animo a la gente a que la visite y la vea por sí misma”, escribió Musk en un estilo muy contrario a la actitud rebelde y desafiante que muestra habitualmente.

Este tuit supuestamente orientado a evitar las estruendosas pérdidas de ventas en China, no solo no podría detener esa tendencia, sino acarrearle pérdidas también en Occidente, a partir del mensaje enviado por el usuario de Twitter, Mark Wakelin, quien le recordó algunas de las terribles actividades del PCCh.

“Trabajo esclavo, genocidio, contaminación galopante, expansionismo agresivo. No creo que vaya a comprar un Tesla ahora”, escribió Wakelin.

Asimismo, el internauta Emmanuel Rincón rechazó la nación de prosperidad que exaltaba Musk, en uno de sus mensajes.

“Esto no es cierto, en China solo la élite del Partido Comunista ha amasado una gran riqueza en las principales ciudades del país. En cambio, cientos de millones viven en la pobreza extrema, el trabajo esclavo es la razón de la riqueza de unos pocos”, respondió Rincón. 

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Los reveses de Tesla en China

Musk introdujo su exitosa empresa fabricante de autos eléctricos, Tesla, a China en el 2018, para lo cual el PCCh le concedió jugosas subvenciones, generosas exenciones tributarias y hasta trato preferencial a sus empleados durante la pandemia. 

No obstante, algunas agencias del PCCh argumentaron problemas de calidad y seguridad de los vehículos de Tesla, en febrero, ante lo cual Musk se humilló al aceptar esas reclamaciones, según Bloomberg.

Luego, otros problemas por los datos que recopilaban las cámaras de los autos de Tesla, ante lo cual Musk se apresuró a asegurar que esos datos no saldrían de China.

Después, un video viral quejándose de fallas en los frenos alcanzó al menos 200 millones de visitas, y la empresa de investigación JL Warren Capital, atribuyó a ese video la pérdida del  50% de las ventas. Ante esto, Musk bajó tanto como para rogarle al PCCh que censurara el video. 

El que podría ser el golpe definitivo lo asestó el PCCh en junio ordenando la retirada de más de 285.000 vehículos, por supuesto problemas de software. 

A  partir de entonces, la marca china Nio, tomó la delantera del mercado con modelos  más baratos y elegantes.

Víctima de la estrategia de “cebo y cambio” del PCCh

Todo parece indicar que Musk fue una víctima más de la estrategia de “cebo y cambio”, del PCCh, cuya industria de autos eléctricos y aeroespacial se enriqueció enormemente gracias a los conocimientos de Musk, que también es propietario de SpaceX.

Yu, una persona relacionada con el Instituto Hudson, describió el engaño diciendo que el PCCh atrae a las empresas “a China con tratamientos fiscales y regulatorios iniciales preferenciales. Una vez enganchada en China, y habiendo obtenido un éxito inicial, el PCCh no dudaría en utilizar sus inversiones en China como palanca para obligarle a cumplir toda una lista de exigencias, directas o sutiles”.

Y agregó: “entre ellas se incluyen compartir tecnologías y conocimientos patentados, prohibir la transferencia de fondos fuera de China, restringir su cuota de mercado dentro de China y posiblemente divulgar secretos críticos de seguridad nacional en otras operaciones de su empresa con el gobierno estadounidense, como el proyecto SpaceX”. 

A pesar de que es un método perjudicial recurrente, aún siguen cayendo en él empresas occidentales que aún no aprenden la terrible lección. 

José Hermosa – BLes.com