Jim Li, quien tras escaparse de China en 1992 se convirtió en un exitoso abogado en Nueva York, fue apuñalado en su oficina por quien se cree que es una espía china haciéndose pasar por un cliente suyo. 

La noticia parece sacada de un diario en plena Guerra Fría. Jim Li, uno de los más importantes organizadores de las protestas estudiantiles chinas de 1989 en la Plaza de Tiananmen, y el último de ellos que quedaba vivo, fue apuñalado en su oficina de Nueva York este lunes por la mañana por lo que se supone es una espía china.

Las autoridades no tardaron en identificarla. Se trata de Xiaoning Zhang, de 25 años, quien se estaba haciendo pasar por un cliente de Li. Desde que se exilió de China en la década de los 90s, Jim Li se convirtió en un exitoso abogado en Queens.

La ciudadana china se inventó un problema con su visa que necesitaba de la atención de un abogado, y fue a las oficinas de Jim Li en viernes anterior. Después de conversar un rato, sus colegas reportaron que Li rechazó defenderla. “Nos dijo que nada de lo que le mostró tenía sentido, y temía que sea una estafa“, aseguraron.

El lunes, Zhang volvió a la oficina, esta vez empuñando un cuchillo por debajo de su campera, y lo apuñaló en su despacho hasta matarlo. Si bien el ataque fue público, la supuesta agente del PCCh se dio a la fuga y hasta el martes a la noche no fue encontrada por las autoridades.

Su excusa fue que ella también era una desertora del Partido Comunista de China y quería la ayuda de Jim Li para conseguir una visa como refugiada. Al negarse, ella lo amenazó con un cuchillo y él le pegó. Ella, según dijo en defensa propia, lo mató. De todos modos, esta versión fue derribada por los colegas de Li que declararon con un recuento de los hechos muy distinto.

Toda la cortina de humo se esfumó cuando fue arrestada. Cuando dos policías la iban a trasladar de la 109° Comisaría al juzgado, mientras varios chinos-americanos, consternados por la situación miraban desde atrás de unas vallas, una persona le gritó “asesina”, y Zhang perdió la cordura.

Esposada y mientras los policías la dirigían al vehículo, comenzó a los gritos: “Ustedes son los asesinos. Ustedes son los traidores. Son chinos y son anti-comunistas. Son chinos y no viven en China“.

En la última frase que se captó en video, dijo “Ustedes pusieron a miles de estudiantes en peligro. Y más estudiantes van a ser lastimados si no los detenemos“. Estas palabras confirman la motivación política en asesinar a una de las caras más visibles de las protestas estudiantiles de 1989, algo por lo que evidentemente el Partido Comunista Chino sigue buscando venganza.

Las protestas en Tiananmen, China, en 1989

Tras la muerte de del secretario general pro-reformas del Partido Comunista Chino (PCCh), Hu Yaobang, en abril de 1989, grupos de estudiantes se juntaron en su funeral a conmemorar las reformas liberales que llevó a cabo, especialmente en la educación.

Fue reemplazado en el cargo por Zhao Ziyang, quien a pesar de seguir la misma línea reformista de Hu, no tenía poder de acción ya que fue rápidamente rodeado por dirigentes del partido que estaban en contra de las reformas.

Al ver que el régimen no iba a reivindicar la figura de Hu, estallaron las protestas en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, donde se ubica la sede del gobierno chino. Más de un millón de manifestantes, en su mayoría estudiantes, coparon las calles del centro de la capital, con carteles pidiendo democracialibertad de educación, libertad de expresión y libertad de prensa.

El primer ministro Li Peng y los secretarios Li Xiannan y Wang Zhen finalmente terminaron pasando por arriba de Zhao Ziyang y convencieron a Deng Xiaoping, por entonces la figura más importante del régimen, de que había que reprimir ferozmente estas protestas. 

Ese 4 de junio, alrededor de 300.000 soldados del Ejército rojo con tanques y demás vehículos blindados fueron movilizados a las calles de Pekín y abrieron fuego contra los manifestantes, asesinando en un día a un número estimado de 3.000 personas, en su mayoría estudiantes universitarios, y realizando casi 10.000 arrestos.

Jim Li, cuyo nombre verdadero es Li Jinjin, fue uno de los principales organizadores de estas protestas, consideradas las más grandes de la historia de China, e incluso tal vez del mundo. Li fue arrestado durante la represión y pasó dos años en la prisión de Qincheng.

Sin embargo, logró escaparse en 1992 y se exilió a Estados Unidos, donde estudió derecho en la Universidad de Columbia. Exactamente 30 años después de llegar a Nueva York, fue asesinado en su oficina por quien se supone es una espía enviada por el Partido Comunista, que terminó por asesinar a toda la cúpula estudiantil que en 1989 casi derriba al régimen.

Fuente: La Derecha Diario

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