Con una votación de 52-48 el senado estadounidense con mayoría republicana confirmó este lunes 26 de octubre a la jueza Amy Coney Barrett para ocupar un lugar en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

La senadora republicana Collins de Maine fue la única en romper las filas con su partido y votó en contra de la nominación de la Dra. Barrett.

Comey Barrett es la tercera nominación para la Corte Suprema del presidente Donald Trump. En 2016 y 2018 sus dos nominaciones, el Dr. Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, fueron confirmados respectivamente. 

Luego de la confirmación en el senado, la Casa Blanca recibió a la flamante jueza para la realizar la ceremonia de juramento, que fue presidida por el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas. El presidente Trump pronunció unas palabras antes del juramento.

La oposición demócrata del senado criticó la nominación de Barrett desde el inicio principalmente citando la cercanía a las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre.

Cuando Obama era presidente en 2015, el senado también con mayoría republicana se negó a realizar las audiencias necesarias para nominar al juez Garland elegido por el entonces presidente demócrata. Basados en este antecedente, los demócratas criticaron la decisión de Mitchel McConnell el líder mayoritario y del presidente del comité judicial Lindsey Graham de haber llevado a cabo la nominación de Barrett de manera tan expedita y con poco tiempo para las elecciones.

Sin embargo, la decisión de llevar a cabo o no la nominación reside en el poder de la mayoría, del mismo modo en que la mayoría demócrata del Congreso decidió llevar a cabo el juicio político contra Trump este año, a pesar de que desde el inicio de este, no había ninguna prueba y estuvo todo basado en un rumor inventado.

Con la nueva integrante, la Corte Suprema pasará a tener una mayoría de 6 a 3 de jueces conservadores versus liberales. Esto ha despertado temores en el sector político progresista, ya que la Corte Suprema tiene que decidir sobre las reformas a la salud pública (Obamacare) propuestas por la administración de Trump el próximo 10 de noviembre.

Debido a su fe cristiana profesa, durante las audiencias en el senado los demócratas cuestionaron a la jueza Barrett para vislumbrar si en algún punto ella podría buscar revertir la legalización del aborto y el matrimonio homosexual.

La Dra. Barrett negó tener alguna agenda para su rol en la corte y prometió interpretar la Constitución sin prejuicios. 

Ella dijo: “Interpreto la Constitución como una ley, que interpreto su texto como texto, y entiendo que tiene el significado que tenía en el momento en que la gente la ratificó. Así que ese significado no cambia con el tiempo y no me corresponde a mí actualizarlo o infundir mis propios puntos de vista políticos en él.”

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com