El precio de la energía en Estados Unidos llegó a niveles que no se veían desde el año 2008. Los aumentos más drásticos se registraron en los Estados administrados por el Partido Demócrata.

La inflación de Estados Unidos llegó a su nivel más alto en 40 años, y los precios energéticos lideran los aumentos. Los últimos datos oficiales correspondientes al mes de abril revelan que el precio promedio por galón de gasolina llegó a los US$ 4,32 a nivel federal, lo que representa un aumento de casi 46% con respecto a abril del año pasado. Por su parte, el promedio federal del diésel trepó hasta los US$ 5,54, el nivel más alto de la historia.

El presidente Joe Biden culpó a Rusia por el aumento de la inflación, aunque los precios vienen aumentando desde mucho antes que la invasión de Ucrania, y se negó a asumir responsabilidad alguna por las consecuencias de sus políticas impulsadas desde 2021.

La guerra en Ucrania provocó un profundo shock sobre la oferta energética, cambiando la estructura de precios relativos, pero sin generar inflación propiamente dicha. Este hecho solamente explica el aumento más que proporcional de los precios energéticos (en términos reales), pero no la inflación que atraviesa el país, que es el aumento de todos los precios de la economía, mientras se devalúa el dólar.

Las políticas energéticas impulsadas por los demócratas provocaron un shock negativo adicional sobre la oferta, pero esta vez desde el mercado interno. Los Estados con políticas energéticas más restrictivas sufrieron aumentos más importantes y superiores a la media federal.

El precio de la nafta en Pensilvania llegó a los US$ 4,5 por galón, y en Filadelfia (la ciudad más importante del Estado) se registró un promedio de US$ 4,64, un 7,4% por encima del promedio federal. En el Estado de Nueva Jersey el precio de la gasolina llegó hasta los US$ 4,47, mientras que se registró una tarifa media de US$ 4,4 en Delaware.

En el Estado de California, el modelo político y económico de los demócratas por excelencia, los precios llegaron a dispararse hasta los US$ 5,829 al día 5 de mayo. En Nevada, el precio promedio de la gasolina llegó a US$ 5,12, en Oregon alcanzó los US4 4,81, US$ 4,83 en Washington, US$ 4,19 en Nueva York, US$ 4,37 en Maine y US$ 4,59 en Illinois, entre muchos otros ejemplos. Todos estos Estados lideraron los aumentos a nivel federal, y son administrados por gobernadores del Partido Demócrata.

La cancelación de oleoductos y el endurecimiento de las regulaciones para plantas de energía en hidrocarburos limitan el potencial energético de Estados Unidos, y generan un encarecimiento adicional de las tarifas finales.

El Gobierno federal decidió desentenderse del shock energético interno provocado por las políticas energéticas que suscribe, y decidió culpar por todos los aumentos al shock internacional de Rusia.

Fuente: La Derecha Diario

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