Redacción BLesEn medio de la crisis del SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida) que se suscitaba en la década del 80, Anthony Fauci, la estrella en ascenso dentro de la burocracia del Instituto Nacional de Salud (NIH), promovió una teoría engañosa y sin sustento científico, sobre que los niños podían propagar el síndrome dentro del seno familiar por contacto estrecho. Los medios replicaron rápidamente esta información errónea, desencadenando un frenesí mediático nacional y el pánico en la gente, según reportó GreatGameIndia.

Fauci promulgó esta hipótesis engañosa sobre el síndrome recientemente descubierto del que poco se sabía, el 6 de mayo de 1983 en un artículo que publicó en JAMA Network, la revista médica mensual de acceso abierto realizada por la Asociación Médica Estadounidense.

En dicho artículo además señaló, que la revista había publicado en ese mismo número, un informe que documentaba uno de los primeros casos de aparición de la enfermedad de inmunodeficiencia en un bebé, dejando planteada “la posibilidad de que el contacto cercano rutinario, como dentro de un hogar familiar, pueda propagar la enfermedad”.

“Los investigadores creen que el contacto sexual y las transfusiones de sangre pueden propagar la enfermedad. Pero si “es posible la transmisión no sexual y no a través de la sangre, el alcance del síndrome puede ser enorme”, entonces “el SIDA adquiere una dimensión completamente nueva” escribió además Fauci, alimentando el desconcierto y la alarma al dar un giro cada vez más especulativo a su teoría.

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Los medios no se hicieron esperar e inmediatamente invocaron los dichos de Fauci, como su principal autoridad, y tras un informe distribuido a nivel nacional en el cable de la UPI, titulado, “El contacto con el hogar puede transmitir el SIDA”, los demás medios comenzaron una oleada de titulares alarmistas, como el de Associated Press (AP) preguntando: “¿Se propaga el SIDA por contacto de rutina?”

La teoría de Fauci era engañosa, sin sustento y fue pronto refutada. Respecto de la infección infantil discutida en JAMA, que usó para basar sus hipótesis, se conoció que involucraba la transmisión vertical de madre a hijo durante el embarazo. Además que el HIV, el virus que luego se asoció a la causa del SIDA, solo se transmite por exposición a fluidos corporales infectados, como sangre, o por contacto sexual, según sostiene oficialmente hasta la actualidad la comunidad médica y científica.

Pero el daño ya estaba hecho. Cientos de periódicos difundieron la teoría engañosa del artículo de Fauci, los medios de comunicación activamente se pusieron a trabajar avivando la alarma sobre la transmisión del SIDA a través de simples contactos de rutina.

Los temores infundados de riesgo de transmisión a través del simple contacto, se convirtieron en uno de los pasos en falso más dañinos de toda la crisis del SIDA.

Haciendo un paralelo con lo que sucede con la crisis del COVID-19 (Virus PCCh). Hay varios hechos que mostrarían a Fauci como un estratega del engaño para llevar a cabo propósitos que tienen que ver con sus intereses económicos.

Uno de estos hechos relevantes fue reportado por BLes en un artículo que revela cómo Fauci reconoció haber engañado a los estadounidenses para que se vacunaran, sin presentar un soporte científico que apoyara o investigaciones previas debidamente verificadas. Al parecer recibe una sustancial comisión en la venta de vacunas.

Incluso ha sido acusado por varios expertos en enfermedades infecciosas, entre los que se encuentran el Dr. Steven Hatfill, de desacreditar y provocar bloqueos propios de la burocracia médica, para que medicamentos como la hidroxicloroquina no puedan ser utilizados,  a pesar de que está confirmada su eficacia contra el virus PCCh. Esto plantea nuevamente el interés del director del NIH, de impulsar vacunas experimentales.

Desde la aparición del virus PCCh las contradicciones en su aparición y manejo de la pandemia, se han convertido en un factor característico, lo que plantea preocupación e incertidumbre acerca de lo que es verdad y lo que puede estar siendo una farsa con propósitos especulativos.

Vanesa Catanzaro – BLes.com