Cinco presuntos socios de Saab entraron en la lista de fugitivos de la justicia norteamericana por negocios con el testaferro de Maduro

La Corte Federal de Miami calificó en «estado fugitivo» al exgobernador chavista, José Vielma Mora, la venezolana Ana Guillermo Luis y los colombianos Álvaro Pulido Vargas, Emmanuel Enrique Rubio González y Carlos Rolando Lizcano, quienes son señalados como socios de Álex Saab —presunto testaferro de Nicolás Maduro— por supuestamente contribuir en el desvío de fondos públicos, a través de contratos irregulares con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) en Venezuela.

Joshua Goodman, periodista de la agencia The Associated Press, reveló en Twitter que la transferencia a esta condición deriva de la “investigación sobre corrupción” que adelanta la justicia estadounidense para aclarar los negocios de Saab, así como también sus vínculos.

Hay dos factores que inciden para la designación: si es una persona peligrosa para la sociedad —por lo que tienen en cuenta su historial criminal— y de qué manera su publicidad contribuirá a encontrarlo.

Justicia con metas 

Estados Unidos está dispuesto a hallarlos para que respondan por las operaciones que entre 2015 y 2020 facilitaron lavar los recursos que provenían del esquema ilegal a través de cuentas en Antigua, Emiratos Árabes Unidos y otros lugares, con destino a Estados Unidos.

Según las autoridades estadounidenses, Vielma Mora y los cuatro señalados obtuvieron contratos con entidades gubernamentales para importar y exportar cajas con comida, al igual que medicina mediante el pago de sobornos a funcionarios del régimen. Posteriormente, inflaron los costos para su propio beneficio.

El cálculo de las transacciones se ubica en 1600 millones de dólares y ellos habrían alcanzado transferir aproximadamente 180 millones a bancos en Estados Unidos.

México como epicentro

“Muchos de los caminos de Alex Saab llevan a México”, aseguró El País, basándose en que la red de negocios del colombiano tiene como “punto neurálgico el suelo mexicano, desde donde gestionó transacciones millonarias  de 64 millones de dólares con petróleo venezolano y tejió una telaraña de empresas opacas para transportar toneladas de alimentos”.

Para el medio español “las autoridades mexicanas fueron cruciales para que funcionara una red dirigida por Saab que movió millones de dólares por todo el mundo. Los negocios intercambiaba petróleo venezolano por alimentos producidos en México y se disfrazaron como acuerdos de ayuda humanitaria. Esos pactos nunca se hicieron públicos, pero se fraguaron con la intermediación de Maximiliano Reyes, subsecretario mexicano para América Latina y el Caribe, y con la participación de la empresa estatal Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex)”.

La trama ya tiene a tres mexicanos en la lista negra del Departamento del Tesoro por triangular las operaciones a través de empresas fantasma y paraísos fiscales, al margen del sistema financiero internacional.

Ya desde el 2016, durante la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018), se había identificado a empresas mexicanas que monopolizaron el envío de productos de baja calidad para las cajas CLAP y bajo sospecha de la corrupción. En 2018, la Procuraduría General de la República (PGR) de México sancionó a las compañías por tratarse de un “esquema fraudulento”, pero se libraron del castigo a través de unos “acuerdos reparatorios”, que rayaban en lo simbólico. En 2019, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) con Andrés Manuel López Obrador en el poder, congeló las cuentas de 19 empresas.

Diálogo con espinas

Sin embargo, el canciller de Maduro, Félix Plasencia, vocifera que la detención de Saab en Estados Unidos es un «secuestro» y aunque «efectivamente, ese secuestro afecta al proceso regular de la dinámica de diálogo. Eso no quiere decir que el diálogo -con la oposición-  haya terminado. El diálogo existe permanentemente».

Pero en la práctica, la realidad es otra. El diálogo en tierra azteca está suspendido por parte del régimen después de la extradición a EEUU de Saab desde Cabo Verde.

Plasencia está «seguro de que más temprano que tarde se retomarán los esfuerzos para garantizar que la oposición, que se ha empeñado en la ruta de la tristeza, de la muerte, del desacato, se agrupe en la ruta sana de construir la dignificación de la vida de todos los venezolanos».

Sin certeza de cuando ocurrirá, la esposa de Saab, Camila Fabri, participa en las actividades públicas del régimen para sostener que su compañero solo “ayudó a Venezuela”. Ahí las camaradas la aplauden.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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