Redacción BLes- La jueza Amy Coney Barrett, a quien el presidente estadounidense, Donald Trump, nominó para ocupar en la Corte Suprema el cargo que dejó vacante la exjueza Ruth Bader Ginsburg al morir, enfrenta los ataques de los demócratas y de la prensa desde el 2017.

 Desde que Barret se debatió en las audiencias de confirmación, ante el Comité Judicial del Senado en 2017, experimenta las agresiones dirigidas principalmente contra su práctica del catolicismo, considerada por sus críticos como incapacitante para ejercer el cargo de juez, según cita The Daily Caller del 26 de septiembre. 

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demócrata por California, consideró el 26 de septiembre que Barrett podría ser una amenaza a la Ley de Cuidado Asequible (ACA), también conocida como ‘Obamacare’.

Al renovarse las agresiones salieron en defensa de Barret numerosos líderes católicos cristianos y pentecostales afroamericanos, firmando una carta en la que califican los ataques como intolerancia religiosa. 

“Los ataques a sus creencias cristianas y a su pertenencia a una comunidad católica cristiana reflejan una alta intolerancia religiosa que no tiene un lugar legítimo en nuestros debates políticos o en la vida pública”, declaran en su carta.

Asimismo, condenan enfáticamente los ataques y exigen que se terminen. 

“Condenamos estos viles ataques, que comenzaron hace tres años durante el proceso de su confirmación para el puesto judicial que ocupa actualmente”.

“Como descendientes de esclavos somos particularmente sensibles a los actos de discriminación y exigimos el fin de esta conducta reprobable”.

Barret, al ser interrogada sobre su religión, en el 2017, por el senador demócrata de Illinois Dick Durbin, si se consideraba “católica ortodoxa”, le respondió lo siguiente:

“Si me pregunta si soy una católica fiel, lo soy, aunque subrayaría que mi afiliación personal a la iglesia o mi creencia religiosa no influyen en el cumplimiento de mis deberes como juez”. 

Por otro lado, también fue atacada por adoptar a dos de sus siete hijos, Vivian y John Peter, de Haití.

Barret los describió de esta manera en el 2017: “Vivian nació en Haití y llegó a casa cuando tenía 14 meses, pesaba 11 libras y estaba tan débil que nos dijeron que tal vez nunca caminaría normalmente ni hablaría”.

Y agregó: “Hoy en día Vivian es una estrella del atletismo, y les aseguro que no tiene problemas para hablar”.

Sobre John Peter dijo: “Se unió a nuestra familia en 2010 cuando tenía tres años después del devastador terremoto de Haití”, según The Daily Caller. 

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump consideró a la jueza Barret para que formara parte de la Corte Suprema ocupando la vacante que dejó el juez Anthony Kennedy en 2018, pero se decidió por el juez Brett Kavanaugh.

El presidente Trump dijo en el 2019 refiriéndose a Barrett: “La estoy reservando para Ginsburg”.

Ahora corresponde al Senado aprobar la nominación de Barrett, y de resultar favorable la votación, aumentaría a 6 el número de jueces conservadores en la Corte Suprema, frente a 3 progresistas.

José Hermosa-BLes.com