Redacción BLes– Luego de que el Departamento de Estado y las agencias de seguridad declararan al régimen chino cómo la mayor amenaza para EE. UU. los asesores de Biden proponen asociarse a ellos en una gran transferencia de tecnología espacial. 

Esta propuesta es rechazada porque: “Hacerlo sería catastrófico para la NASA y la seguridad nacional de Estados Unidos”, de acuerdo con el director de políticas de la organización America First Policies, según Curt Ellis en su artículo para American Greatness del 30 de enero. the

“La cesión podría dar lugar a que los militares chinos dominen el espacio y, con ello, los asuntos mundiales”, consideró también el autor y experto en estudios sobre el régimen chino, Gordon Chang.

Y agregó: “El programa espacial chino es militar en su esencia y, en la medida en que es civil, sirve de conducto a los militares”, refiriéndose a que el Partido Comunista de China (PCCh) obliga a las todas las entidades a transferir al ejército las tecnologías que este requiera para su engrandecimiento. 

No obstante lo anterior la ex astronauta y posible próxima administradora de la NASA, Pam Melroy insta a la administración Biden a comprometerse con ellos, diciendo además que excluirlos sería una estrategia errada. 

Ellis sintetiza algunas de las estrategias reprochables a las que recurre el PCCh para lograr sus amenazantes objetivos.

“Entre otras tácticas, los nacionales de la República Popular actúan como espías, robando secretos de empresarios y universidades aquí en Estados Unidos”, escribió Ellis.

Y más aún: “Ha orquestado operaciones de ciberespionaje a gran escala que han tenido como objetivo algunas de las mayores agencias federales de la nación, incluida la NASA”.

También relató que “robó la tecnología de piloto automático de SpaceX que sirve de software de guiado de cohetes y luego procedió a cebar al CEO Elon Musk para que llevara sus operaciones de automóviles a China con un préstamo de mil millones de dólares”.

La administración Trump contrarrestó las agresivas tácticas del PCCh para potenciar su ejército, sancionado a centenares de empresas que directa o indirectamente colaboraban con el ejército chino, pero Biden suspendió algunas de esas restricciones, en un polémico acercamiento a la potencia enemiga. 

Una de las justificaciones para reversar las políticas de seguridad de Trump es que eventualmente colaborar con el PCCh permitiría una China “más liberalizada”, cita Ellis.

Es el mismo argumento fracasado mediante el cual se le abrieron las puertas al régimen chino hace unas décadas, y que lo condujo al expansionismo y agresividad internacional que ahora se lamenta. 

“Pero Biden ha favorecido el apaciguamiento en el pasado, y está claro que esta estrategia ha fracasado. Biden debe reforzar nuestra defensa contra el espionaje y anteponer las necesidades de los estadounidenses. La seguridad de nuestra nación depende de ello”, concluye Ellis.

Por otro lado, algunas de las nominaciones de Biden para la dirección de importantes instituciones de su administración son de funcionarios que han tenido cuestionables relaciones con el PCCh o entidades fuertemente vinculadas a él. 

Entre ellos se encuentran Kurt Campbell, coordinador jefe de la política para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por la sigla en inglés) y la posible embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield.

José Hermosa-BLes.com