Redacción BLesUn estudio publicado en el sitio web de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) refuta con certeza la infectividad del uso de mascarillas a la hora de prevenir el contagio del virus PCCh entre personas.

“Los datos sugieren que tanto las mascarillas médicas como las no médicas son ineficaces para bloquear la transmisión de persona a persona de enfermedades virales e infecciosas como el SARS-CoV-2 y el COVID-19, lo que desaconseja el uso de mascarillas”, concluye el estudio.

El extenso estudio repasa la efectividad de las mascarillas, los efectos fisiológicos, psicológicos, y adversos a largo plazo en las personas.

Tipos de mascarillas y su efectividad

Existen dos tipos de mascarillas, las médicas y las no médicas.

Entre las médicas están los barbijos quirúrgicos cuyo fin es solamente evitar que el médico salpique de fluidos al paciente.

El otro tipo son las N95 que están diseñadas para reducir la exposición por inhalación del usuario a partículas infecciosas y nocivas del entorno.

Dentro de las mascarillas no médicas están aquellas diseñadas de tela de algodón y otros materiales.

El índice de eficacia de la filtración de las mascarillas es escaso, ya que oscila entre el 0,7% en las mascarillas no quirúrgicas de tejido de gasa de algodón y el 26% en las de material de algodón más densas, mientras que las mascarillas médicas N95, la tasa de filtración de la eficacia cae al 15% y al 58%.

Según los datos proporcionados por el estudio, el virus tiene un tamaño de 60 a 140 nanómetros (mil millones de partes de un metro) y los espacios de los tejidos de las mascarillas tienen un diámetro entre 55 y 440 micrómetros (un millón de partes de un metro).

Es decir, el virus es 1000 veces más pequeño que los espacios entre el tejido de las mascarillas por lo que puede pasar fácilmente a través de estas.

Efectos fisiológicos

Entre los diversos efectos secundarios de respirar con mascarillas el estudio destaca la hipoxemia e hipercapnia.

“En condiciones normales a nivel del mar, el aire contiene un 20,93% de O2 y un 0,03% de CO2”, explica. “Estas concentraciones de gas se alteran significativamente cuando la respiración se produce a través de una mascarilla facial. El aire atrapado que queda entre la boca, la nariz y la mascarilla se vuelve a respirar repetidamente dentro y fuera del cuerpo, conteniendo bajas concentraciones de O2 y altas de CO2, lo que provoca hipoxemia e hipercapnia”.

Ambos fenómenos provocan complicaciones cardiopulmonares como también neurológicos afirma el análisis.

Otros efectos fisiológicos del uso diario y prolongado de las mascarillas incluyen Falta de aire, aumento de la concentración de lactato, disminución de los niveles de pH, acidosis, toxicidad, inflamación, auto-contaminación, aumento del nivel de las hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina y cortisol), aumento de la tensión muscular e inmunosupresión.

Efectos psicológicos

El análisis sobre los efectos psicológicos señala la “deshumanización” de las personas que con el uso de las máscaras pierden la expresión de emociones y el contacto con otras personas.

“La conectividad básica de persona a persona a través de la expresión facial se ve comprometida y la identidad propia queda en cierto modo eliminada. Estos movimientos deshumanizadores eliminan parcialmente la singularidad e individualidad de la persona que lleva la mascarilla, así como de la persona conectada”, afirma el estudio.

Además generan la condición de estrés crónico, miedo, alteraciones del estado de ánimo, insomnio, fatiga y comprometen el rendimiento cognitivo.

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El estudio concluye rotundamente:

“Las consecuencias a largo plazo del uso de mascarillas pueden provocar el deterioro de la salud, el desarrollo y la progresión de enfermedades crónicas y la muerte prematura. Los gobiernos, los responsables políticos y las organizaciones sanitarias deberían utilizar un enfoque próspero y basado en pruebas científicas con respecto al uso de mascarillas, cuando éste se considera una intervención preventiva para la salud pública”.

No obstante, ningún medio principal reportó sobre este importante hallazgo, que no es el primero, pero sí el más completo.

Personalidades como el Dr. Antony Fauci y muchos gobernadores demócratas amantes del autoritarismo, continúan apareciendo en las noticias aconsejando usar mascarillas incluso después de haber sido vacunados, alrededor de la familia y hasta dentro del hogar.

Teniendo en cuenta los resultados del estudio presentado aquí, uno no puede sino preguntarse si a estos personajes realmente les interesa el bienestar de la gente o hay algo más detrás de sus pésimas políticas que lamentablemente se replican en todo el mundo.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com

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