Redacción BLesEl gran dispositivo de seguridad desplegado por la policía para la manifestación “Justicia para el 6-J”, y los numerosos reporteros que asistieron a cubrir el supuesto “caos” esperado se vieron frustrados este fin de semana. 

El escaso número de asistentes al evento del Capitolio en Washington fue superado por el de los agentes de seguridad y los periodistas, y no se registró ningún incidente violento, lo que causó las burlas de los críticos de acuerdo con Fox News del 19 de septiembre. 

Asi fue “la aterradora protesta MAGA que el DHS, la CNN y la MSNBC pasaron semanas advirtiendo histéricamente que podría ser otro 6 de enero y que (la recién financiada masivamente) Policía del Capitolio citó para instalar la máxima seguridad”, se mofó el autor Glenn Greenwald al referirse al evento. 

Asimismo, la autora Rachel Bovard, de The Federalist, hizo notar: “Desgraciadamente, esta falta de participación no inspirará ninguna autorreflexión entre los medios de comunicación que la exageraron histéricamente durante las últimas tres semanas”.

Entre otras medidas de seguridad, las autoridades instalaron vallas temporales alrededor del Capitolio y rodearon el lugar de la manifestación con camiones pesados mientras que los departamentos de policía locales y la Guardia Nacional permanecían a la espera.

También hubo agentes con equipo antidisturbios, policías de paisano, fuerzas del orden en bicicleta y a caballo. 

Esta manifestación fue convocada para apoyar a los cientos de estadounidenses que han sido encarcelados por los disturbios ocurridos el 6 de enero, en el que miles de personas buscaban transparencia electoral. 

Más de 500 personas fueron detenidas por el gobierno federal, en su mayoría por cargos de delitos menores relacionados con lo ocurrido durante la protesta, principalmente pacífica.  

“Esto es una persecución política contra los partidarios de Trump”, sostiene la colaboradora principal del medio alternativo American Greatness, Julie Kelly, de acuerdo con Life Site News. 

Por otro lado: “Los abogados de los reclusos han denunciado abusos mentales y verbales, amenazas y violentas palizas que han dejado a los presos con lesiones permanentes”, señala National file, en una larga lista de tratos inhumanos, que incluyen coacción para aplicarse la vacuna a fin de evitarlos. 

El 19 de abril Kelly informó que los detenidos “permanecían solos, a veces con un solo compañero de celda, en sus celdas durante 23 horas al día durante más de 400 días, con cero tiempo al aire libre debido a las restricciones del COVID-19. 

Los reclusos solo disponían de una hora para ducharse o realizar actividades fuera de la celda”.

El exagerado dispositivo de seguridad que se dispuso para la manifestación “Justicia para el 6-J” del 18 de septiembre, es un reflejo de la narrativa sobredimensionada de lo ocurrido el 6 de enero. 

En este sentido, el presidente Joe Biden criticó la protesta calificándola de un “asalto a las elecciones libres y justas”, y afirmando que los insurrectos del 6 de enero son peores que los confederados esclavistas en la Guerra Civil.

“El asalto a las elecciones libres y justas es una amenaza, literalmente. Ya lo he dicho antes. Nos enfrentamos a la prueba más importante de nuestra democracia desde la Guerra Civil. No es una hipérbole: desde la Guerra Civil”, dijo Biden en un discurso en Filadelfia, Pensilvania, el martes 13 de julio.

Es de tener en cuenta que la Guerra de Secesión fue la más sangrienta de Estados Unidos, con una cifra estimada de 750.000 muertos, en la que los soldados confederados no irrumpieron en el Capitolio.

Mientras tanto, en los disturbios del 6 de enero solo hubo un muerto como resultado directo de la violencia en el Capitolio. Ashli Babbitt, veterana de las Fuerzas Aéreas de EE. UU., recibió un disparo mortal de un agente de la Policía del Capitolio.

José Hermosa – BLes.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.