Redacción BLesLa aduana de Estados Unidos ha empezado a detener el ingreso al país, de paneles solares de fabricación china, tras fuertes indicios de que están construidos con mano de obra esclava.

Las medidas adoptadas por las autoridades aduaneras, se producen luego de que la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) promulgara en junio una prohibición de importación de productos solares que contienen materiales fabricados por la empresa china Hoshine, de la que, según indican las autoridades, se tiene la información de que opera en la región china de Xinjiang, y utiliza trabajo forzado. 

A su vez el Senado, según remarca el medio Newmax en un artículo publicado esta semana, adoptó una enmienda propuesta el 11 de agosto por el senador republicano por Alaska, Dan Sullivan, que prohibiría que cualquier proyecto de energía renovable que utiliza materiales producidos en China, reciba fondos y subsidios federales.

“Si vamos a desarrollar nuestra industria nacional de energías renovables, tenemos que tener una conversación honesta sobre el origen de estos materiales”, dijo Sullivan, agregando que se le debe negar el apoyo económico a los violadores de los derechos humanos. 

Puntualizó también que EE. UU. debería dejar de depender de China, para obtener recursos que son cruciales para la economía y seguridad del país, los cuales dijo, “tenemos en abundancia en Estados Unidos, especialmente en Alaska”.

El régimen chino está acusado de llevar a cabo una amplia campaña de represión contra las minorías étnicas y religiosas que incluye la detención masiva en campos de trabajo forzado y de lavado de cerebro. 

Una investigación de la Universidad de Sheffield Hallam, sugiere que gran parte de la producción mundial de paneles solares, podría depender de la explotación de la población de estas minorías.

De la investigación se desprende además, que el régimen chino tiene entre el 71% y el 97% de la capacidad mundial de varios componentes de paneles solares y que solo Xinjiang produce casi la mitad del polisilicio de grado solar del mundo y opera fábricas para algunos de los principales actores de la industria.

El Washington Post citó algunas opiniones que muestran que, la prohibición del ingreso a EE. UU. de paneles solares importados bajo estas condiciones de fabricación, genera tensión entre la agenda de derechos humanos de la administración y sus esfuerzos por abordar la crisis climática.

Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional que supervisa el CBP, aseguró durante su anuncio de la prohibición de las importaciones en junio, que la administración Biden continúa con su compromiso para implementar energías renovables, pero que era de mucha importancia “erradicar el trabajo forzoso dondequiera que exista”, por lo que se buscarían productos alternativos “para lograr los impactos ambientales que son un objetivo crítico de esta administración”

Entre tanto, el experto en energías renovables y profesor de ingeniería de la Universidad de Stanford, Mark Z. Jacobson, planteó la necesidad de “hacer una rápida transición” de los combustibles tradicionales “a otras energías renovables”, ya que, para él, “cualquier ralentización de esta transición supone una pérdida de vidas” debido a la contaminación atmosférica. 

Acorde a los informes, los importadores de los paneles que son detenidos en la Aduana de EE. UU., tienen 90 días para solicitar su liberación presentando pruebas a la CBP, de que no se utilizó trabajo forzado en su producción

“Las aduanas han puesto un umbral muy alto en cuanto a la cantidad de pruebas que quieren, y mi experiencia me dice que casi nunca es suficiente”, dijo la abogada de Aduanas y Comercio, Elise Shibles, del bufete de abogados Sandler, Travis & Rosenberg, durante un reciente seminario web sobre las detenciones, según el Washington Post.

Vanesa Catanzaro – BLes.com

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