Redacción BLes – Los gobernantes de Washington, Estados Unidos, continúan insistiendo con un plan de “educación integral de salud sexual”, a pesar de que los ciudadanos han manifestado que no quieren que sus hijos reciban, desde el jardín de infantes, el polémico programa curricular, reportó la radio local KTTH.

El Proyecto de Ley de la Cámara 2184 está diseñado para abordar asuntos como el consentimiento para mantener relaciones sexuales, pero también incluye lecciones que se dirigen a los ‘estudiantes LGBTQ+’ y se podría aplicar a partir de 2022.

La normativa, impulsada por legisladores demócratas, se encuentra en tratamiento en el Comité de Educación de la Cámara, a pesar de que el 54% de la población se opone a que se enseñe educación sexual a los niños desde el jardín de infancia hasta el quinto grado, según reveló una encuesta del grupo de trabajo de Educación Integral de Salud Sexual (CSHE por sus siglas en inglés) del estado. 

El CSHE se creó en 2019, bajo la Oficina del Superintendente, precisamente para evaluar las necesidades del plan de estudios de salud sexual de los distritos del estado.

En la encuesta participaron más de 10,000 encuestados, de los cuales casi tres cuartas partes eran mujeres.

Pero el CSHE ignoró la opinión de los ciudadanos y avanzó con el plan.

“Les animaría a que vuelvan y escuchen realmente a las personas que no están de acuerdo y vuelvan con algo mejor”, aconsejó la representante republicana Michelle Caldier, citada por KTTH.

En qué consiste

El plan de estudios incluye cosas tales como decirles a los estudiantes que el término “erección” es incorrecto porque el pene no tiene huesos, describe el periodista de KTTH, Jason Rantz.

De la misma forma, señala que a las niñas se les enseñaría sobre una “pequeña área muy sensible en la parte superior llamada clítoris”.

El currículo también se enfoca en hablar sobre el consentimiento para mantener relaciones sexuales, pero lo lleva al extremo de insinuar que las dos partes deberían manifestar explícitamente algún tipo de contrato verbal antes de intimar.

“Es justo decir que la mayoría de nosotros estamos familiarizados con una gran cantidad de consentimientos implícitos. Como nadie que se detenga o pida a nadie que se detenga. Lo llamamos sentido común”, explica Carmine Sabia, columnista del portal conservador The Western Journal

La Fundación para los Derechos Individuales en la Educación, una ONG no partidista, comparte ese punto de vista.

“[Las políticas de consentimiento afirmativo] amenazan la justicia fundamental al imponer normas contra los estudiantes acusados que a menudo son vagas y/o demasiado amplias, y pueden carecer de los detalles necesarios para que los estudiantes las cumplan. De hecho, muchas de esas políticas son, a todos los efectos prácticos, imposibles de cumplir”, argumenta.

El currículo también desarrolla la idea ‘progresista’ de que el género y el sexo no son lo mismo.

“Esta lección, sin embargo, reconoce que hay algunas partes del cuerpo que en su mayoría sólo tienen las niñas y algunas partes que en su mayoría sólo tienen los niños. Ser un niño o una niña no tiene por qué significar que tienes esas partes, pero para la mayoría de las personas así es como son sus cuerpos”, dice el plan de estudios.

Asimismo, a los estudiantes de primer grado se les anima a leer un libro infantil llamado ‘Mi niño princesa’ sobre la expresión de los géneros.

“Usted puede notar un lenguaje a lo largo del currículo que parece menos familiar – usando el pronombre ‘ellos’ en vez de ‘ella’ o ‘él’, usando nombres neutrales en cuanto al género en escenarios y juegos de roles y refiriéndose a ‘alguien con una vulva’ vs. una niña o una mujer. El objetivo es que el currículo incluya todos los géneros e identidades de género”, continúa el controvertido programa.

“¿Cómo se atreve el estado a educar a los niños en temas que la mayoría de los padres han dicho que no quieren?”, se pregunta al respecto el columnista Sabia.

“Cada vez más escuelas públicas se han convertido en campos de adoctrinamiento en materia de justicia social”, afirma añadiendo que esta podría ser la razón por la que la educación en el hogar está creciendo a medida que los padres “deciden que no quieren que les laven el cerebro a sus hijos”.

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