Redacción BLesEl gobierno de los Estados Unidos junto al de Taiwán anunció el miércoles 17 de agosto que iniciaron las negociaciones para llevar adelante un nuevo pacto bilateral de comercio que incluye grandes inversiones.

El acuerdo se está desarrollando en medio de la fuerte tensión con el régimen comunista chino quien ha amenazado tanto a Estados Unidos como a Taiwán de llevar adelante medidas bélicas si continúan avanzando con su relación. 

 

Motivos detrás del acuerdo con Taiwán

El representante comercial de los Estados Unidos anunció que las dos partes ya habían “alcanzado un consenso sobre los asuntos de negociación” para una Iniciativa de EE. UU.-Taiwán sobre el comercio del siglo XXI.

Las negociaciones incluirán cuestiones como facilitar el comercio, fomentar las buenas prácticas regulatorias, fijar estándares fuertes contra la corrupción, mejorar el comercio entre empresas pequeñas y medianas y profundizar en el comercio agrícola.

Según trascendió, también se tratarán el comercio digital, los estándares laborales y medioambientales y las posibles maneras de solucionar prácticas que distorsionan el mercado por parte de empresas públicas y políticas que no responden ante los mercados, haciendo una clara referencia al régimen comunista chino y sus empresas.

Este anuncio surge de una iniciativa conjunta proclamada informalmente en junio pasado, luego de que Washington lanzara una nueva política de economía regional que incluía un acuerdo con 12 países del Indo-Pacífico pero que dejaba afuera a Taiwán, 

La decisión de no incluir a Taiwán se llevó a cabo luego de que algunas naciones del sudeste asiático manifestaron su temor de que el régimen chino tome represalias contra ellos por incluir a Taiwán a sabiendas que China no reconoce su independencia. La exclusión de Taiwán trajo muchas críticas internas y externas contra la administración Biden.

Antes del lanzamiento del acuerdo del Indo-Pacífico (IPEF), un grupo bipartidista de 252 legisladores de la Cámara y el Senado de Estados Unidos instó a Biden a incluir a Taiwán en el marco regional para demostrar su apoyo.  

Si bien no se agregó a Taiwán en el IPEF, la administración Biden decidió implementar un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y la región semiautónoma de China, y así fue como comenzaron las negociaciones.

El gobierno de Joe Biden finalmente dijo el miércoles 17 por la noche que Taiwán y Estados Unidos habían llegado a un “consenso sobre el mandato de negociación”. La iniciativa “profundizará nuestra relación comercial y de inversión, promoverá las prioridades comerciales mutuas basadas en valores compartidos y promoverá la innovación y el crecimiento económico inclusivo para nuestros trabajadores y empresas”, dijo la representante comercial adjunta de EE.UU., Sarah Bianchi.

El acuerdo en cuestión no es un pacto de libre comercio, que es algo que Taiwán viene luchando para concretar, pero si pareciera que se están formando los cimientos para una relación más próspera y sólida que permitirá de algún modo limitar el poder comercial avasallante del régimen comunista chino. 

 

Reacción del régimen chino

El jueves 18 de agosto por la tarde, Wang Wenbin, una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, solicitó expresamente a Estados Unidos que se “abstenga de firmar acuerdos” con Taiwán. 

Wang reiteró las afirmaciones ya pronunciadas anteriormente por autoridades del Partido Comunista Chino (PCCh), respecto a que Taiwán es una provincia de China y su deseo de que ningún otro país tenga interacciones formales con ella sin mediar autoridades del régimen. 

El anuncio se produce en medio de la mayor tensión bélica de la región en las últimas décadas. El régimen chino continúa los ejercicios militares dirigidos a Taiwán. El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China llevó a cabo durante las últimas semanas varios simulacros con fuego real en los alrededores de la isla, incluidas pruebas de misiles y sobrevuelos en espacio aéreo taiwanés. 

Además de buscar amedrentar a Taiwán y a sus socios comerciales, el régimen chino pareciera estar buscando aislar a Taiwán por la fuerza, al punto tal que el gobierno de la isla describió la presencia militar china en las citadas áreas como un “bloqueo”.

Además del “bloqueo” militar, el régimen chino está castigando fuertemente a Taiwán limitando al máximo las importaciones con la isla, lo que ha provocado un desbarajuste en la macroeconomía taiwanesa que históricamente ha dependido de las compras chinas. 

Antes del conflicto, Taiwán exportaba más del doble a China que Estados Unidos, su segundo mercado extranjero. El gobierno de Taiwán asegura que sus empresas han invertido casi 200.000 millones de dólares en suelo continental. Pero esta situación se está revirtiendo aceleradamente y existe aún mucho desconcierto sobre cómo se resolverá. 

Justamente, profundizar las relaciones comerciales con Estados Unidos y el resto de Occidente le permitirá a la isla desarrollar una independencia más genuina respecto al régimen comunista.

 

El conflicto se intensifica

Las relaciones del régimen chino con Estados Unidos y Taiwán no estaban bien desde hace varios meses. La guerra comercial con el país norteamericano y el desarrollo de sus lazos con Taiwán fueron vistas por las autoridades comunistas como una amenaza a su soberanía, lo que los motivó a avanzar con sus intimidaciones bélicas y aumentar la tensión en la región. 

La visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a Taiwán, Nancy Pelosi, fue lo que terminó de despertar la furia del régimen y llevar el conflicto al punto de máxima tensión.

A pesar de las amenazas del PCCh en su intento de evitar el encuentro de Pelosi con gobernantes de Taiwán, la visita se hizo efectiva y desde ese entonces el conflicto no paró de crecer.

En consecuencia, el régimen comunista desplegó seis zonas operativas militares colocadas frente a los principales puertos de Taiwán, el sobrevuelo de decenas de aviones sobre el territorio taiwanés y de esta forma la escalada de violencia y amenazas de un conflicto real llegaron a un máximo grado de tensión, que se mantiene hasta el día de hoy.

El conflicto parece estar lejos de solucionarse y la tensión que se vive a diario por la posibilidad de un enfrentamiento real entre Estados Unidos y el régimen chino, junto a los aliados de cada uno, trae recuerdos de los años de guerra fría entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética, cuando parecía que una pequeña chispa podría generar una explosión catastrófica. 

El nuevo acuerdo económico entre Estados Unidos y Taiwán le puede dar un respiro a la isla, cuyos ciudadanos sin duda se sentirán más protegidos por la potencia occidental, sin embargo también es de esperar que el régimen chino tome aún más acciones en su contra y aumente su descontento. 

 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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