El progresismo que quiere imponer el Partido Demócrata le jugó en contra en las elecciones para gobernadores en estos dos estados. El respaldo no es el mismo de hace un año, cuando Biden ganó las presidenciales con una ventaja de 10,2 % en Virginia y de 15,9 % en Nueva Jersey

El mapa político de Estados Unidos ya no es el mismo del año pasado, cuando Joe Biden ganó las elecciones presidenciales. Los electores parecen haber cambiado su percepción del gobierno demócrata y de varios de sus funcionarios. Por eso, a través del voto han rechazado la ola «woke» que busca infiltrarse en las calles y en las escuelas, sumado a los planes para aumentar impuestos y en general el discurso progresista que envuelve al país.

Los resultados de las elecciones celebradas este martes 2 de noviembre en varios estados así lo demuestran. Los más predominantes en Virginia y Nueva Jersey, donde se eligió al gobernador. Tomando en cuenta los factores que hoy empañan la política estadounidense, los resultados tambalean al bando demócrata. Los números se transformaron en un termómetro con miras a las elecciones intermedias de 2022, en las que los republicanos aspiran a recuperar la Cámara de Representantes y el Senado.

Comenzamos por Virginia. Glenn Youngkin, un empresario que hizo de la influencia de los padres en las escuelas un tema central de su campaña, ganó la gobernación con 1.668.935 votos, es decir, 50,9 %. Su contrincante, el demócrata Terry McAuliffe obtuvo 1.588.118 votos, lo que se traduce en 48,4 %, según el reporte de CNN con 98 % de los votos escrutados. Los números parecen estrechos a simple vista. Sin embargo, es necesario comparar con las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 para entender el enorme golpe electoral que sufre la Administración Biden.

Cuando Joe Biden compitió por la Presidencia de Estados Unidos obtuvo en Virginia 2.413.568 votos (54,4 %) frente al expresidente Donald Trump con 1.962.430 (44,2 %), de acuerdo con el conteo final. Era una ventaja demócrata de 10,2 puntos porcentuales. Sin embargo, aquel apoyo se erosionó. Ahora los demócratas, con Terry McAuliffe como candidato, quedaron 2,5 % por debajo del republicano Youngkin. El resultado indica que desde noviembre de 2020 hasta el mismo mes de este año el partido perdió 825.450 votos.

Nos trasladamos a Nueva Jersey con un escenario más reñido. Con 90 % de las boletas escrutadas, el demócrata Phil Murphy consigue 1.211.457 votos (50,8 %) frente a 1,192,017 (49,2 %) del republicano Jack Ciattarelli. Una ventaja de tan solo 0,7 %.

¿Qué pasaba hace un año? Biden ganaba con 2.608.335 votos (57,3 %), mientras Trump conseguía 1.883.274 votos (41,4 %). Hubo 15,9 puntos de diferencia a favor del Partido Demócrata. Entre el año pasado y este los demócratas perdieron 1.396.878 votos en Nueva Jersey. En resumen, entre ambos estados los demócratas perdieron 2.222.328 votos.

Una moda no tan despierta

Han surgido opiniones y análisis tras estos resultados, especialmente entre las facciones del bando demócrata protagonizadas por el ala moderada y el ala de extrema izquierda. «Ojalá los progresistas reciban la llamada de atención», dijo una fuente demócrata moderada a Fox News.

El portal cita que cuando la carrera de Virginia estuvo casi definida, comenzaron acusaciones de que el bando más radical del partido «podría estar yendo demasiado lejos» en temas que van desde el gasto gubernamental masivo hasta el «despertar» en la educación y otras instituciones, alejando a los votantes suburbanos.

Eso, sin duda, está incomodando a los ciudadanos. La comentarista Candace Owens resumió en un tuit los resultados de varios estados. «América está cansada del ‘despertar’», aseguró.

Otras elecciones se llevaron a cabo en Minneapolis, Minnesota. Los votantes acudieron a las urnas para reemplazar el Departamento de Policía por un Departamento de Seguridad Pública. La iniciativa fracasó con 56 % en desacuerdo. No hay que olvidar que en esta ciudad se desataron los primeros disturbios tras la muerte de George Floyd en 2020. Sus habitantes no quieren quedar desamparados en uno de los vecindarios más afectados por el crimen y la violencia, a pesar del discurso del «socialismo racializado» esgrimido desde las filas de Black Lives Matter.

Repasando el caso de Nueva Jersey, el demócrata Phil Murphy apostó por la reelección con un listado de leyes progresistas tal como un salario mínimo gradual de 15 dólares, así como impuestos más altos para los ricos. Su contrincante, el republicano Jack Ciattarelli, se opone a los altos impuestos a la propiedad, al igual que a los mandatos del uso obligatorio de mascarillas en las escuelas. También reprobó la teoría crítica de la raza en las instituciones educativas, aseverando que «no vamos a enseñar a nuestros hijos a sentirse culpables».

En Virginia el discurso del ganador, el republicano Glenn Youngkin, se centró en el mismo tema dentro de las escuelas, la familia y el rechazo al aborto. «La victoria de anoche demuestra que las voces de los padres son importantes. Demuestra que los padres no serán ni pueden ser silenciados», comentó Virginia Foxx, miembro del Comité de Educación y Trabajo de la Cámara baja.

Sin sorpresas

En otros estados los resultados favorecieron de nuevo a los demócratas. Eran resultados previsibles. Es el caso de Eric Adams en Nueva York con promesas como impulsar la seguridad pública y dar participación a la clase trabajadora. En esa misma elección se postuló Cathy Rojas, una progresista de 30 años, de Queens, que ha defendido la dictadura cubana y ha abogado por impuestos para los ricos.

En Atlanta, la presidente del Concejo Municipal, Felicia A. Moore, lleva hasta los momentos la ventaja para los demócratas con 39202 votos (40,8 %) para el cargo de alcalde, según reportó el Washington Post. Le sigue el republicano Andre Dickens con 23 %. No obstante, ninguno llega al 50 %, por lo que los dos candidatos con mayor cantidad de votos se medirán en segunda vuelta el 30 de noviembre.

En Boston ganó la Alcaldía Michelle Wu, hija de inmigrantes taiwaneses, mientras que en Búfalo, la socialista India Walton ganó las primarias demócratas, respaldada por progresistas del partido como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. En total, fueron 11 alcaldías, dos gobernaciones y el referendo sobre la policía en Minneapolis.

Un nuevo mapa político se está configurando de cara a las elecciones de medio término, en las que la población no dudará en pasarle factura a la Casa Blanca como lo hizo en estos comicios, de mantenerse el cúmulo de desaciertos que han incrementado la desaprobación al presidente Joe Biden.

Oriana Rivas – PanAm Post

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