Debía ser difundida para favorecer a la narrativa de la transparencia institucional, pero convenientemente el documento tiene grandes tachaduras. Eso contradice la voluntad del exmandatario republicano de difundir toda la información, porque asegura que se trata de “una treta de relaciones públicas”.

Finalmente el Departamento de Justicia publicó la declaración jurada (conocida como «Affidavit», en inglés) que dio pie al allanamiento contra el expresidente Donald Trump. Sin embargo, es poco lo que se puede leer ya que muchos párrafos fueron tachados. De manera que si bien arroja algunos detalles de supuestos hallazgos, también incita a que prevalezcan dudas sobre el procedimiento que llevó adelante el FBI en la residencia en Mar-a-Lago, Palm Beach. La agencia aún busca salir a flote de los señalamientos sobre politización interna.

En resumen, es ínfimo el número de páginas del documento que había ordenado publicar la justicia estadounidense. En ese momento, el juez federal Bruce Reinhart dijo que la agencia del gobierno debía presentar su versión redactada antes del mediodía del 26 de agosto y así ocurrió. Sin embargo, lo que salió a la luz está lejos de ser revelador.

El contenido también contradice la voluntad del exmandatario republicano, quien desde el primer momento insistió con la difusión de cualquier información sobre el allanamiento y las 15 cajas incautadas. “No solo no me opondré a la publicación de documentos relacionados con el allanamiento injustificado e innecesario de mi casa en Palm Beach, Florida, Mar-a-Lago, sino que voy un paso más allá al ANIMAR la acción inmediata publicación de esos documentos”, había remarcado.

¿Qué dice la declaración jurada del allanamiento contra Trump?

La información abarca en total 38 páginas. Allí el FBI indica que halló 184 documentos en las 15 cajas incautadas. Estos, según el texto, incluyen 67 documentos marcados como «confidencial», 92 marcados como «secreto» y 25  como «top secret».

También señala a Trump porque el material que supuestamente se llevó consigo cuando abandonó la Casa Blanca «no había sido manejado de forma adecuada, ni almacenado en un lugar apropiado». Adicional a eso, el FBI aseguró que tenía «causa probable para creer que se encontrarían pruebas de obstrucción» en Mar-a-Lago. Por eso se procedió con el allanamiento.

No obstante, antes de publicar estos y otros detalles, el Departamento de Justicia se rehusaba a difundirlos. Aseguraba que incluía informaciones clave que «muy probablemente comprometerían futuros pasos de investigación». Ahora, con la difusión de la declaración jurada sobre el allanamiento contra Trump, se excusa con que identidades de testigos «podrían sufrir daños, como represalias, intimidación o acoso, e incluso amenazas a su seguridad física». Eso explicaría las tachaduras.

No faltan las críticas y burlas por la poca transparencia de la agencia gubernamental. En lugar de presentar y justificar su comportamiento, solo suma más sospechas de que detrás de la redada podrían haber intereses políticos. Justo cuando el expresidente lidera las encuestas de popularidad y sus candidatos arrasan en primarias.

«Es una treta de relaciones públicas»

El FBI insiste con que un almacén, una suite residencial y la «Oficina 45» dentro de Mar-a-Lago «no eran lugares actualmente autorizados para el almacenamiento de información clasificada».

Pero en contraposición, está el argumento del exmandatario. «Es una treta total de relaciones públicas por parte del FBI y el Departamento de Justicia», escribió en la red social Truth Social.

En una entrevista previa a la publicación de la declaración jurada, Trump aseveró que «esto es una vergüenza para nuestro país… y realmente nunca termina». Y es que este episodio constituye la evidencia de cómo la institucionalidad estadounidense podría estar viniéndose a pique, convirtiendo al país en una «república bananera», como aseveró recientemente Donald Trump Jr.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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