Redacción BLesLa jefa de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, confirmó mediante una declaración pública el apoyo de la organización a los reclamos de grupos de extrema izquierda como Black Lives Matter (BLM) en su lucha por la “igualdad racial”. Incluso reclamó que este tipo de organizaciones “debería tener financiamiento, reconocimiento y apoyo gubernamental”.

La expresidenta socialista de chile Michelle Bachelet se sumó al discurso de los movimientos izquierdistas en Estados Unidos que aseguran que actualmente prepondera una especie de cultura que tolera la discriminación racial, pero que este es el momento de la historia de romper con esa tolerancia.

En un comunicado oficial publicado por la ONU, Bachelet estableció una agenda de cuatro puntos para el cambio en materia de justicia e igualdad racial, e instó a los gobiernos que forman parte de la organización a implementarla en lo inmediato.

Las recomendaciones de la expresidente socialista chilena Bachelet se enmarcan en los típicos reclamos de las organizaciones izquierdistas como BLM, fundamentados bajo la teoría de la lucha de clases de Karl Marx, a través de la cual afirman que la raza negra continúa hoy siendo oprimida por los blancos y utilizando el sistema policial como herramienta de poder en su favor.

Los cuatro puntos incluyen reparaciones por racismo histórico, así como financiamiento gubernamental para grupos como BLM, como punto de partida para abordar un problema que, según ella, no conoce límites ni fronteras.

Su informe también identifica una “necesidad desde hace mucho tiempo de enfrentar los legados de la esclavitud, el comercio transatlántico de africanos esclavizados y el colonialismo, y buscar justicia reparadora”.

Evidentemente el discurso de Bachelet está impregnado por la narrativa que pretende “hacer justicia” hoy tomando hechos de la historia pasada, para reivindicar y “tomar medidas” en el escenario actual, que poco tiene que ver con el de antaño. 

“El status quo es insostenible”, dijo Bachelet, tras presentar un informe de 23 páginas, cuyas conclusiones sobre el racismo provienen de unas supuestas 340 entrevistas, en su mayoría afrodescendientes, y expertos; más de 100 contribuciones por escrito, incluso de gobiernos; y revisión de material público.

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“El movimiento Black Lives Matter y otros grupos de la sociedad civil liderados por afrodescendientes han brindado liderazgo de base escuchando a las comunidades”, dijo Bachelet. “También están brindando a las personas la agencia necesaria y el empoderamiento que les permite reclamar sus derechos humanos. Tales esfuerzos deben recibir financiamiento, reconocimiento público y apoyo”.

El apoyo a la organización de BLM de Bachelet, viene casi en simultáneo con una profunda crisis institucional que empaña la organización por graves casos de corrupción y malversación de fondos. 

Luego de la renuncia inesperada de una de las cofundadoras de BLM, Patrisse Cullor, distintas sedes de la organización en todo el país han manifestado su desacuerdo con los líderes del movimiento y reclaman mayor transparencia y responsabilidad en sus acciones y directivas. Los reclamos y renuncias de dirigentes han dejado al descubierto la crisis institucional que enfrenta la agrupación.

Si bien muchos de los conflictos no son nuevos, terminaron de estallar recientemente luego de la renuncia de Cullor, quien quedó envuelta en un escándalo luego de ser acusada por la compra de mansiones millonarias en barrios de lujo durante los últimos meses.

En este contexto surgió una especie de subgrupo denominado BLM 10 Plus, el cual hace referencia a las 10 sedes de BLM originales y otras nuevas que surgieron luego, el cual se ha manifestado contra BLM Global Network Foundation (BLMGN) y sus directivos.  A través del comunicado, BLM 10 Plus, le exige a BLMGN y a su cofundadora Patrisse Cullor una detallada “rendición de cuentas”.

Andrés Vacca – BLes.com