Redacción BLesLa administración Biden solicitó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) planear el ingreso y transporte de 100.000 familias de inmigrantes  dentro del país, a pesar de la crisis fronteriza que ya genera el gran número de inmigrantes ilegales que ingresan desde México. 

La solicitud propone ciudades como Boston, Orlando, San Antonio, El Paso, Houston, Nueva York, Phoenix, Dallas, San Diego, Los Ángeles, Chicago, Miami, Filadelfia, Denver, Detroit, Washington, D.C. y Baltimore, para procesar la documentación de los nuevos inmigrantes, de acuerdo con Axios del 30 de junio. 

Adicionalmente, habría que garantizar que los niños se matriculen en la escuela y que los adultos reciban abogados gratuitos. Simultáneamente, no se les hará seguimiento ni se controlarán para que se presenten a las audiencias de asilos que se programen. 

Para ejecutar el programa, la agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por la sigla en inglés) recompensará con un contrato financiado por los contribuyentes a una organización no gubernamental (ONG), informa Breitbart. 

Este proyecto sería parte de las “Alternativas a la detención” propuestas por los demócratas. Para ejecutarlas aprobaron un presupuesto de 500 millones de dólares. 

Lejos de desarrollar estrategias que controlen la inmigración ilegal, el gobierno dificulta cada vez más a los agentes del ICE que tratan de cumplir las normas de deportación de extranjeros ilegales, mediante una serie de maniobras.

La oleada sin precedente de inmigrantes ilegales irrumpiendo a través de la frontera sur preocupa al 73% de los estadounidenses, especialmente porque dudan de la capacidad del gobierno del presidente, Joe Biden, para controlarla.

De acuerdo con una encuesta Rasmussen la principal causa de esta incertidumbre está en las fallas del manejo de los protocolos requeridos contra la dispersión del virus PCCh, informó la encuestadora el 15 de marzo. No obstante la inmigración ilegal implica otros peligros, no menos graves.

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Las políticas izquierdistas de la administración Biden han generado descontento entre los ciudadanos, entre ellas la de fronteras abiertas, lo que se refleja en el tuit del internauta identificado como @BladeAndTrigger.

“¿Alguna duda sobre cuál es el juego final demócrata ahora? 1. Convertir a Estados Unidos en una alcantarilla del tercer mundo. 2. Destruir nuestra soberanía. 3. Crear un gobierno y una moneda mundiales con China a la cabeza”, escribió.  

Mientras tanto la situación no es muy diferente en Canadá, donde solo el 6% de los votantes aprueba la inmigración de acuerdo con los reportes del periodista canadiense, Ezra Levant, editor de Rebel News. 

“Solo el 6% de los canadienses quieren más inmigración. Trudeau lo está elevando en 100.000 más al año”, denunció en uno de sus tuits Levant. 

Y agregó: “Los ‘conservadores’ aún tienen que objetar ese número. Tampoco se oponen a la obsesión de Trudeau con los inmigrantes musulmanes de estados fallidos”.

Las políticas de fronteras abiertas que promueven los progresistas parecen responder a la Agenda 21 liderada desde la ONU, tal como lo recuerda el autor David Hansard, usuario de Twitter, aludiendo al autor David Knight.

“Acabo de leer el Pacto Mundial para las Migraciones de la ONU. Su mantra es ‘migración gestionada’. Pero es efectivamente un manifiesto para facilitar la migración interminable y a gran escala, en contra de los deseos del público”, escribió Hansard en respuesta a Levant, adjuntando un artículo que amplía la información.  

José Hermosa – BLes.com