Redacción BLesA casi un año del movimiento para ‘desfinanciar a la policía’ en ciudades como Portland, Los Ángeles, Nueva York y Minneapolis donde efectivamente redujeron el presupuesto de la fuerza policial, el crimen se disparó considerablemente.

George Floyd, el chivo expiatorio

La muerte bajo custodia policial de George Floyd el 25 de mayo de 2020 desencadenó una ola de protestas en todo el territorio estadounidense y bajo la falsa premisa de combatir el ‘racismo’ en la policía, las protestas terminaron siendo una excusa para saquear, destruir y crear caos durante la gestión de Donald Trump.

El movimiento marxista de Black Lives Matter vio la oportunidad para sembrar y empujar la idea de desfinanciar a la policía convenciendo a la opinión pública de que la muerte de George Floyd era una muestra del racismo sistemático que se respira en la sociedad americana.

Pero no es verdad y esta propuesta anárquica sólo funcionó en ciudades manejadas por personas que poseen valores similares o son directamente marxistas escondidos detrás de un vestido de demócrata.

Portland, Oregón

No es una novedad para aquellos que viven en Estados Unidos, Portland es la cuna de Antifa, otro movimiento radical de izquierda que a pesar de que por su nombre se supone que ‘luchan contra el fascismo’ lo único que han hecho es promover el fascismo.

Según Fox News, el 2020 fue el año más sangriento para Portland. Después de que las autoridades de la ciudad aprobara un recorte de 16 millones de dólares del presupuesto policial en julio de 2020, los homicidios aumentaron un 270% con relación al año anterior.

Solo en los dos primeros meses de 2021, la Oficina de Policía de Portland reportó de 17 asesinatos, un aumento del 1.600% con respecto al único asesinato registrado durante los dos primeros meses de 2020.

Durante casi seis meses después del 25 de mayo de 2020, Anifa y Black Lives Matter se dedicaron a destruir la ciudad e incluso intentaron prender fuego al edificio de la corte federal.

Minneapolis

La ciudad donde todo empezó, Minneapolis, tuvo un incremento de casi el 50% en homicidios desde que la ciudad le quitó casi 10 millones de dólares en dos ocasiones a la policía para ser usados en ‘programas sociales’.

La mayoría de los miembros del Consejo Municipal de Minneapolis dijeron que apoyaban la disolución completa del departamento de policía.

Los Ángeles

La ciudad le quitó 150 millones de dólares a las fuerzas policiales donde los homicidios aumentaron un 38% entre el 2020 y este año.

Por una votación casi unánime el liderazgo político de la ciudad redujo 231 agentes de las fuerzas policiales.

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Nueva York

Los homicidios aumentaron casi un 12% pero los tiroteos o violencia armada más del 40% en el Empire State.

La ciudad le quitó mil millones de dólares al presupuesto de la NYPD (Departamento de Policía de Nueva York por sus siglas en inglés) con lo que se eliminó justamente una unidad que se encargaba de sacar de los vecindarios conflictivos las armas ilegales.

Al mismo tiempo que las protestas de Black Lives Matter destruían el precioso centro de Manhattan, De Blasio ayudó a pintar un mural con el nombre del movimiento frente al edificio Trump, desafiando al expresidente que desde el primer día denunció la violencia injustificada y pidió “ley y orden”.

Pandemia

Teniendo en cuenta que casi todas estas ciudades manejadas por demócratas, amantes de la censura, la cancelación y el autoritarismo, implementaron estrictas medidas de cuarentena, no resulta errado decir que estas cifras hubieran sido exponencialmente más altas si las actividades usuales de estas ciudades se hubieran mantenido durante todo el año.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com